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Años de Piratería Para empezar a hablar de los piratas, debemos tener muy claro que el pirata clásico, de parche en el ojo, pato de palo, sable y trabucos en la cintura, con un barco donde ondea la bandera negra con la calavera y las tibias cruzadas, es una tarjeta postal de Hollywood y la imagen pensada que nos han ido ofreciendo literarios o escritores diestros en el manejo de su pluma. El pirata valeroso y generoso, que despierta las devociones románticas de la adolescencia, porque aún siendo marginal, libera a los oprimidos y realiza hazañas increíbles para proteger a mujercitas indefensas y derrota a toda una flota de galeones, es otra invención comercial de La Meca del cine. Como dato histórico y raíz etimológica, hay que señalar que los griegos lo llamaron peiratés (bandido), un derivado del verbo peiráo (yo me arriesgo, yo me aventuro). Aunque para algunos pueda resultar algo curioso, la historia de la piratería comienza a escribirse con las primeras embarcaciones construidas por el hombre. Los primeros escritos que tenemos sobre estas gentes y sus “dignas” actividades en la mar provienen de los griegos, y tratan principalmente de sus enfrentamientos con la nación persa. El primer pirata de la historia se cuenta que fue un tal Polícrates, tirano de la isla de Samos que, con sus veloces trirremes, asaltaba las pesadas naves mercantes y las sometía a un tributo o incautaba su mercancía. De este modo, la isla de Samos se convirtió no sólo en una guarida de piratas sino en un centro de fabulosa prosperidad que atrajo a muchos artistas del mundo antiguo. También Roma tentaba a los piratas con la intensidad e inmensidad de su comercio marítimo. Julio César llegó a caer en manos de piratas y estos exigieron veinte talentos de rescate. César les dijo que se sentía ofendido por cotizarlo tan bajo y que les pagaría cincuenta. Y, mientras sus esclavos iban en su búsqueda, César se dedicó a hacer versos que sus captores escuchaban entre chanzas y risotadas. César los trató de cabezas huecas y, como castigo, los haría ahorcar apenas lo liberasen. César era un hombre de palabra y cumplió lo que dijo. En el siglo I a.C., Mitrídates, rey del Ponto, desbarajustó con su piratería la navegación de Roma. Roma no toleraba tales insolencias y destacó a Pompeyo que, durante la llamada “Guerra de los Piratas”, destruyó 1.500 navíos piratas. Desesperado, Mitrídates se suicidó. La Edad Media fue aterrorizada, a partir del siglo IX, por la piratería de los vikingos o normandos, que cada primavera hacían de la depredación y la destrucción un estilo de vida y, entrado el otoño, regresaban a sus madrigueras de Escandinavia. París, Lisboa, Londres, las costas de Galicia, Sevilla y otras ciudades, sufrieron los asaltos de aquellos forajidos. Hombres de mar y sin miedo, con embarcaciones estrechas y de poco calado (los drakkar) y esa fama de pueblo aventurero. Vikingo significa literalmente ladrón de mar, y como tal se comportaron los hijos de los países del norte. Con un estricto código de conducta y una organización expansionista, cada joven noruego se convertiría en hombre solo tras su primera expedición. El más famoso de ellos, Erik el Rojo, el principal guerrero vikingo de una saga noruega que se expandiría por todos los países del Atlántico Norte, dando pie a tantísimas leyendas tan cercanas al mundo de la piratería. En el siglo XVI surgió una piratería nueva que se institucionalizó en Argel, con los hermanos Barbarroja, dos piratas turcos que asolaban las poblaciones cristianas y campaban a sus anchas por el azul mar Mediterráneo. Baba Aruy (Barbarroja), protegido por el sultán Selim, que lo nombró almirante del Imperio Otomano, hizo de Argel el refugio de sus correrías y llegó a derrotar al mismísimo Andrea Doria, el gran almirante genovés del emperador Carlos V. Cuando el papa Alejandro VI dividió el mundo en dos mitades (la oriental para Portugal y la occidental para España), las potencias europeas que habían sido excluidas del reparto, lo tomaron como una ofensa en toda regla; como una amenaza imperdonable. Por este motivo, mientras los galeones españoles surcaban alegremente y despreocupados por el Atlántico con el oro y la plata extraídos de México y del Perú, las naves piratas de Francia e Inglaterra regresaban a sus puertos con el oro y la plata extraídos de los galeones españoles. Los reyes de estos dos países protegieron este nuevo modo piratesco que se llamó guerra de corso (del latín cursus: carrera), una campaña con patente del gobierno de turno de cada país para perseguir barcos enemigos. Entonces los piratas tomaron el nombre de corsarios, es decir, “piratas protegidos por el gobierno”. Entre los corsarios más famosos conviene recordar el francés Jean Ango y el inglés Francis Drake y es que los mas proclives a utilizar esas patentes de corso (cartas en las que el regente de un país daba libre disposición a su destinatario para agredir barcos de naciones en guerra con su corona) fueron los ingleses, fomentados principalmente por la reina Isabel I. Dichas patentes eran reconocidas por las leyes internacionales, y prácticamente todas las naciones marítimas recurrieron a corsarios en tiempos de guerra. Los corsarios desvirtuaron el espíritu de la auténtica piratería, ya que el pirata verdadero actuaba por cuenta y riesgo personal, se burlaba de los intereses políticos de un país y repudiaban estrictamente la tutela de cualquier gobierno. A principios del siglo XVII aparecen los bucaneros. Huyendo de la persecución religiosa, algunos hugonotes franceses se establecieron en las Pequeñas Antillas y en el noroeste de Haití. Vivían de la agricultura y de los toros y cerdos salvajes que cazaban. Secaban la carne al sol, la ahumaban en el boucan, una especie de parrilla indígena, y la vendían a los buques que se acercaban a sus costas. Pero en 1620, la corona española declaró ilegal el boucanage y los bucaneros fueron expulsados de Haití. Los bucaneros se refugiaron en el Fuerte de la Tortuga, cambiando su costumbre de ahumar la carne de cerdo por la del asalto a los buques españoles y se convirtieron en filibusteros, o sea, “los que capturan el botín” (del francés flibustier, y éste del holandés vrijbuiter, de vrij (libre) y buiten (saquear). Los filibusteros ingleses y franceses convirtieron la isla de la Tortuga en su escondrijo y establecieron una república independiente que se llamó “Cofradía de los Hermanos de la Costa”. Negros, blancos, criminales, esclavos fugitivos o quienes fueren, al ingresar en la “Cofradía” recibían un mote que borraba su pasado y se convertían en “hermanos libres”. Nadie los perseguía y nadie los mandaba y, aunque había un gobernador para asuntos militares, podían destituirlo por voto de la mayoría. Asaltaban barcos y ciudades, se emborrachaban, robaban, violaban, asesinaban y se repartían el botín para jugarlo de inmediato en los dados o la baraja. En 1654, los españoles invadieron la isla de la Tortuga y los filibusteros que lograron escapar se refugiaron otra vez en Haití y volvieron a la práctica del boucanage. En 1655, los ingleses conquistan Jamaica y allí se refugian los filibusteros de ese origen. En el mismo año, los franceses se apoderan de la isla de la Tortuga, que guarece una vez más a los bucaneros. Los filibusteros, ya con patentes de corso inglesas o francesas, deben entregar parte del botín a sus respectivos gobiernos. Con patente de corso del gobernador inglés de Jamaica actúa Henry Morgan, el más famoso de los filibusteros, y ataca las costas de Cuba, se apodera de Portobelo y después de Panamá. El embajador español en Londres pone el grito en el cielo y la corte inglesa cita a Morgan para amonestarlo con gran severidad en presencia del embajador. Tan severa fue la amonestación que el filibustero regresó a Jamaica convertido en Sir Henry Morgan, con el título de gobernador. Después de su asimilación a la corona inglesa, Sir Henry Morgan se convierte en el azote de la piratería. De esta forma, el mayor filibustero de la Historia firmó el acta de defunción del filibusterismo. Los siglos XVII y XVIII son los siglos del apogeo de la piratería, el declive del imperio español y el establecimiento de nuevas colonias de otras potencias generaron un aumento de la piratería. Los piratas no sólo se dedicarían a abordar barcos y ciudades españolas como los corsarios de los siglos XV y XVI, ahora se dedicarían a atacar barcos y ciudades de todas las naciones y no sólo en América, sino también en Asia y África. Aparecen las nuevas rutas de mares de la India, China, Japón, Malasia… con barcos repletos de cargamentos de seda, marfil, especies, listos para ser abordados. En esta época surgen piratas míticos que lograron grandes hazañas y riquezas pero que casi siempre sufrieron un trágico fin. El ataque indiscriminado a todas las naciones supuso que éstas se unieran para acabar contra la piratería. El apogeo de la piratería marcó también su fin, pero los reyes del mar nunca serán olvidados gracias a las leyendas de fabulosos tesoros y hazañas míticas de estos viejos marinos. En los años siguientes; a los piratas y corsarios se les dejó en paz, mientras fueron útiles para a algún país. Cuando ya no fueron necesarios, se les fue aislando hasta aniquilarlos como grupo social. Cada tratado de paz entre países, con disputas marinas o territoriales, era un paso hacia su desaparición. A partir de ese momento, todos los países se volvieron contra ellos, porque entorpecían el tráfico marítimo y el comercio. Además ya no se les necesitaban para utilizarlos contra otro país, pero aún así estos lograron resistir unos cuantos años hasta su desaparición. En estos últimos años miles de embarcaciones de todos los países fueron atacadas, por los piratas. El tráfico marítimo era enorme. Naves Inglesas, francesas, Holandesas, y Españolas, llenas de mercancías y metales preciosos, atravesaban el Atlántico. Había tres rutas: Desde América a Europa, llevando oro y productos agrícolas. Desde Europa a África transportaban armas y productos manufacturados desde África a América iban los barcos cargados de esclavos. Ya no se respetaba ninguna bandera. Cualquier país podía ser victima y sus naves abordadas. Poco a poco se fueron poniendo de acuerdo los diferentes países y la persecución de piratas fue continua durante los siglos siguientes; existían grandes desigualdades entre los barcos de guerra de metal con modernos cañones que podían derrotarlos a distancia, sin permitirles el abordaje y lo arcaicos barcos de madera de los piratas. Tal como en la Guerra de Cuba, entre norteamericanos y españoles, eran modernos barcos de metal, contra barcos de madera y a veces a vela. |
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Los castigos de los piratas son tan conocidos como inhumanos. A uno de los peores castigos que te podían someter; era que te pasaran por la quilla. Sobre la cubierta de la nave se ataba un cabo al prisionero por una de sus puntas. La otra punta del cabo era introducida en el agua y llevada al lado contrario por debajo del barco. Una vez esta punta estaba en cubierta, el prisionero era atado de nuevo con ella. Para evitar que el condenado tragara agua se introducía una porción de grasa por su boca. Cuando se ordenaba la ejecución, el reo era elevado por los pies y dejado caer al mar por un lado mientras un grupo de hombres tiraba del cabo por el lado contrario, arrastrando así al prisionero por debajo del casco del buque hasta que volvía a ser izado por la banda contraria. La operación se repetía tres veces. Además de la enorme angustia que suponía la asfixiante carrera, el castigo se agravaba con el hecho de ser arrastrado sobre el casco del barco completamente cubierto de moluscos y cabezas de clavo que cortaban el cuerpo del desgraciado. Otro duro castigo era el maroon. Consistía en abandonar a alguien en un islote o isla desierta apartada de las rutas de navegación. Se le desembarcaba junto con un poco de agua, un arma de fuego, unas pocas balas y un poco de pólvora. El abandonado generalmente moría así o de hambre o de herida de bala o ahogado al subir la marea si se encontraba en un pequeño islote. Y por último el ahorcamiento era el castigo para todo pirata. El cadáver del Capitán Kidd, permanecía durante 4 años en el Támesis a la vista de todo barco que pasase por allí, con un mensaje muy claro, para todo aquel que pensase hacerse pirata. Muchas clases de piratas para tan estrecho mar; diversidad de procedencias, diversidad de armas o de embarcaciones, sanguinarios propósitos, banderas de esqueletos, y cientos de ideales anarquistas y sueños perdidos, que tan sólo les dejaban vivir si se hacían con un cuantioso botín.
Jean Florín o Giovanni da Verrazano nacido en 1485 en Val di Greve, junto a Florencia. En 1521, con la patente del Rey Francisco I de Francia, intercepta y asalta, en la zona de las islas Azores, a la flota de Hernán Cortés que trasladaba el enorme tesoro de Montezuma hacia España., siendo este uno de los primeros grandes actos de la piratería registrados en la historia de América, claro que ya desde antes, en 1506, se registraban incursiones de piratas franceses en el área de Cuba y Antillas.
William Kidd (Greenock 1645-Londres 1701): Nació en Escocia alrededor de 1645, posiblemente en Greenock. Se hizo a la mar siendo un muchacho y emigró a América. En la década posterior a 1690 vivía en Nueva York. Poseía su propio barco mercante y en 1689 se distinguió como capitán al servicio del rey contra Francia en las Indias Occidentales. Prosperó y quedó bien situado casándose con una viuda inglesa, Sarah Oort, que poseía propiedades heredadas de sus dos anteriores maridos. Se introdujo en política y conoció al coronel Benjamen Fletcher, gobernador de Nueva York, conocido por sus tratos comerciales con piratas. Para terminar con la piratería en la costa, el rey nombró gobernador al conde de Bellmont. El capitán Kidd se encontraba en Londres en 1695 con su sloop Antegoa. El neoyorquino Robert Livingston le propuso el negocio de capturar piratas y sus botines. Lord Bellmont, que se encontraba en su residencia de Londres, les presentó a personas influyentes que pudieran financiar la empresa. Así entraron en contacto con amigos cercanos del rey, Sir John Sommers, el Lord canciller duque de Shresbury, el secretario de estado Sir Edward Russell, Lord Oxford, el conde de Rommey. Los bienes capturados serían divididos y un 10 por ciento era para la Corona, un 60 por ciento para los financieros de Bellmont y el restante 15 por ciento para Livingston y Kidd. Se le suministró una patente de corso autorizándolo a capturar bienes pertenecientes a los enemigos franceses. También la corona le encomendó la misión de apresar piratas, barcos y mercancías con la advertencia de no molestar a amigos y aliados. William Kidd trató de abandonar la empresa en sus comienzos pero fue presionado por sus influyentes financieros, quienes prometieron respaldarlo. Kidd tuvo que vender su barco para aportar su parte de los gastos y comenzó su empresa a bordo del barco the Adventure Galley. Tomó como tripulación a hombres con familia como precaución para que no tuvieran la tentación de dedicarse a la piratería. Su primer incidente desafortunado sucedió cuando omitió saludar a un barco de la Marina que hizo fuego para que mostraran respeto. Sus hombres respondieron mostrando el trasero con el resultado de que fueron abordados y la Marina sustituyó a su tripulación por hombres rechazados para el servicio. Regresó a Nueva York y reclutó el resto de su tripulación entre hombres en situación desesperada. Después de un año en el mar no habían conseguido ni una presa y la tripulación comenzó a especular con dedicarse a la piratería. En abril de 1697 ancló en el mar Rojo aguardando el paso de un barco francés o pirata. Tras una espera de tres semanas atacaron un barco mercante moro. El barco "Spectre", al mando del capitán Barlow, que hacía de escolta a la flota del mercante, hizó el pabellón inglés y disparó sobre el Adventure Galley. Cuando Edward Barlow llegó a Karwar el 14 de octubre describió a Kidd en su informe como convertido en pirata. En noviembre Kidd tuvo que amenazar a su tripulación para evitar un motín. Había aparecido un mercante con bandera inglesa que deseaban abordar. En un enfrentamiento con William Moore, Kidd le golpeó con un cubo en la cabeza y murió al día siguiente. El primer botín logrado dos años después fue el barco árabe Maiden al que renombraron November. Kidd pensaba que había obrado dentro de la ley porque el capitán holandés había mostrado pases franceses. Después de la Navidad de 1697 capturaron un barco árabe que había partido de Malabar y un barco portugués con productos de las Indias Orientales. El 30 de enero de 1698 capturaron el Quedah Merchant capitaneado por un inglés llamado Wright. Mostrando bandera francesa abordaron la presa que les mostró pases franceses. La tripulación se negó a devolver el barco cuando se descubrió su verdadera identidad. Trece miembros de la tripulación desertaron en Culliford, incuído Robert Bradinham y Joseph Palmer, quien testificó contra Kidd en su juicio. Su tripulación quemó el November y encerraron a Kidd en su camarote. Tras la rendición de Kidd, vaciaron el Adventure Galley que presentaba peligrosas vías de agua, permanecieron en el Quedah Merchant, reclutaron una nueva tripulación y regresaron a casa con el botín. Una flota inglesa había sido enviada para su captura. Un perdón fue ofrecido a todos los piratas excepto a Kidd y otros dos. Después de tres años en el mar, regresó con su mujer e hijas y el gobernador Bellmont lo arrestó y encerró en la prisión de Stone. En marzo de 1701 compareció ante la Cámara de los Comunes que recomendó que fuera llevado a juicio el 8 de mayo. No le fue permitido declarar en su favor. La primera sentencia recibida fue la de culpable del asesinato de William Moore por lo que no fue sentenciado por piratería. Fue condenado a ser colgado y su cuerpo permaneció de la misma forma en el Támesis como advertencia a los piratas.
Francis Drake (Devon 1540-1596)
A este horrendo lobo de mar se le conocía como “El Azote de Dios” por su maldad e impiedad en los asaltos navales contra la flota Española .Fue capitán desde los 25 años y se considera uno de los más grandes navegantes de la época; el poeta Lope de Vega, dedicó el poema "La Dragontea" a sus legendarias hazañas marinas: En 1565 y 1566 participa con los ingleses en incursiones a América (el segundo viaje fue con John Hawkins). En 1571 en su nave “Swan” investigó los destinos de la flota de oro asaltada en camino a Europa y con los datos en mano obtuvo una patente de corso por parte de la reina Isabel, partiendo con su hermano John que capitaneaba el barco “Pasca”, y él en su “Swan” hacia una aventura que devastó toda las Costa del Mosquito desde Santa Marta hasta San Juan del Norte. En 1572, al mando de la "Persea" y la "Swan" ataca a Nombre de Dios, Campeche y Veracruz apoderándose de todo el tesoro que viajaría a España, es aquí donde captura a l cubano Diego Grillo cerca de Isla de Pinos quien después se convierte en admirador y aventajado alumno. El 15 de noviembre de 1577 vuelve a América después de algunos servicios a la reina Isabel; con cinco naves más otras que capturó durante la travesía, llega con solo tres y el 6 de Septiembre de 1578 ya estaba en el Océano Pacífico donde descubre una isla fuera de los mapas y la nombra “Nueva Albión”,desde ahí continua a través de todo el Pacífico y el Indico para llegar finalmente a Plymouth Inglaterra el 26 de septiembre de 1580 tras dos años y diez meses de circunvalación al planeta tierra, hazaña máxima de la marina inglesa y segunda en la historia de la navegación, por lo cual ganó gran prestigio y respeto por parte de los grandes marinos del siglo XVI. En 1595, con 26 barcos y 2 500 hombres marcha hacia América en su última expedición atacando a Canarias sin éxito alguno el 27 de septiembre. Le siguen Puerto Rico y otros puntos antillanos. En 1596 ocurre un gran combate naval en Isla de Pinos (Siguanea) entre la flota española y la flotilla de Francis Drake donde el pirata tiene que huir cuando pierde gran parte de sus barcos. El 29 de Enero de 1596 fallece, y el día 30 es sepultado en ceremonia marina en el vasto océano.
Innumerables personas probaron suerte. Numerosos marinos ingleses, estimulados por la fabulosa ganancia, siguieron el ejemplo de John Hawkins y de Drake. En 1578, William Parker saqueó las costas de La Española y de Honduras; en 1586, Thomas Cavendish, siguiendo el itinerario de sir Francis, asaltó varios poblados en la costa del Perú y volvió a Inglaterra por el cabo de Buena Esperanza. En una segunda expedición pasó otra vez el estrecho de Magallanes, pero la escasa moral de su marinería le obligó a regresar y murió en el Atlántico, frente a Pernambuco (1591-1592). Otro corsario, Edward Felton, aparecía por este tiempo en aguas del río de La Plata. En 1586, John Oxenham, desde Jamaica, llegaba al Darién y, atravesando el istmo, conseguía en la isla de las Perlas un copioso botín. De 1593 a 1594 tuvo lugar el periplo de Richard Hawkins, hijo de John y nieto de William, por la costa de Chile. En las postrimerías del reinado de Felipe II iniciaba sir Walter Raleigh sus famosas expediciones por la Guayana en busca de El Dorado, y los piratas Clifford y Grenville aterrorizaban a las colonias del mar Caribe. (Marqués de Lozoya) Piet Hein (Pieter Pieterszoon), (Delfshaven, Holanda 1577-1629) . Es el primer “pata de palo” conocido (antes del clásico Cornelio Jol). Nace el 25 Noviembre de 1577. En el año de 1628, en Matanzas, se apodera de un rico tesoro de barras de oro y plata calculado en 4 millones de ducados que iba rumbo a España, siendo este su clásico golpe para la historia universal y que lo hace un héroe al regresar a Holanda, pero poco tiempo después, el 18 de Junio de 1629, muere. Su estatua ha quedado en su país para recordar sus hazañas. Según tradición oral, Hein esconde unos cofres en el Estero de Granadillo (Sagua La Grande) poco antes de ese asalto de la Bahía de Matanzas.
Henry Morgan (Penkarne o Llanrhymny, Gales1635 - Port Royal 1688). Desciende de una familia tradicionalmente militar. Con 19 años marcha en la expedición Wester Design y llega a Barbados en 1655, en 1660 pasa a Jamaica. Fue alumno bien entendido de Christopher Mings con quien participó en ataques a Santiago de Cuba y Campeche en 1663. En 1668 tuvo mucha actividad por el archipiélago cubano; a solo 2,5 millas náuticas al nordeste de la Playa “La Panchita” se encuentra el Cayo “La Yana” de 4 kilómetros de extensión situado en parte dentro del Cayo Mosquito lugar que fue la residencia o Cuartel General del temerario pirata Henry Morgan desde donde planeaba sus zafarranchos de combate a los galeones de la corona que viajaban repletos de oro hacia el viejo mundo y cuya ruta obligatoria lo era el Canal de San Nicolás al norte de la cayería de Sagua La Grande. Nunca sintió más temor el marino español que cuando pasaba por esta siniestra zona del norte de Las Villas y nunca pudo encontrar un corsario o pirata un sitio más ideal y estratégico que estas trampas o escondites naturales que presentaban estos cientos de islotes llenos de recovecos y canalizos muy difíciles de dibujar a plenitud en una carta náutica. La guardia española siempre le temió al Cayo La Yana y sus alrededores ya que Morgan tenía muy bien distribuidos a sus centinelas y se hacía muy difícil transitar esta zona sin perder la vida. Existe un viejo documento del Cabildo de Remedios donde se habla de una incursión que el propio Henry Morgan hizo a Sagua La Grande donde saqueó todas las crías de ganados que tenían los primeros pobladores madereros del “embarcadero”, nombre que se le daba a Sagua por aquellos tiempos. En este año de 1668 se destaca el asalto y toma de Puerto Príncipe donde devastó a toda la población y se llevó un jugoso botín, se recuerda su asesinato de indefensos colonos refugiados dentro de la iglesia. En el libro de Bautismos de la Parroquia Mayor se lee: "Entró el enemigo inglés en esta villa y quemó los libros de bautismos hechos antes, el Jueves Santo al amanecer el 29 de marzo de 1668, y salió a 1°. De abril, mañana de la Resurrección del Señor, que se ha servido librarnos de semejante desdicha. Francisco Galcerán". En Julio de 1668 ataca Portobello; Marzo de 1669 Maracaibo; en las navidades de 1670 la recuperación de Santa Catalina (Providencia); Enero de 1671 el asalto a Panamá. En Agosto de 1672 fue trasladado a Londres después de ser detenido pero sale libre y se le nombra Sir. En 1674 regresa a Jamaica como Teniente Gobernador hasta 1678. En 1681 es gobernador Interino por algunos meses. Hasta el 25 de Agosto de 1688, fecha que muere de hidropesía, vivía tranquilo en una plantación.
William Dampier (East Coker, Inglaterra 1652 -Londres 1715). Se le recuerda como “El Pirata Científico” porque no solo se dedicó al abordaje y robo de la flota española sino que aprovechó toda esta empresa marina para cultivarse en las ciencias naturales y geografía del joven a inexplorado continente. Sus valiosas anotaciones científicas sirvieron de guía a Alejandro Humbolt en sus exploraciones americanas. las cuales fueron publicadas en excelentes libros entre los que pueden citarse: “A voyage to New Holland in the year 1699", "Voyages and Discoveries", y "Discourse of Winds" . En cuanto a Cuba realizó curiosas anotaciones sobre todo en lo referente a los cayos del Sur. Rodeado de leyendas como está este personaje, es de señalar que entre sus compañeros de mar estaba el capitán del "Cinque Ports", Don Alexander Selkirk, más conocido por "Robinson Cruzoe" en la novela de Daniel Defoe. Desde temprana edad fue grumete de la Marina Británica. Por la edad de 20 años ya andaba por Las Antillas y en 1673 en la guerra anglo-holandesa. En 1674 regresa a Jamaica y de ahí a Campeche como bucanero dedicándose al contrabando de madera por ron, actividad que era alternada con su interés científico. En 1678 regresa a Jamaica y conoce a los corsarios Coxon, Sawkin y Sharp a los que se une en acción y hostigan a las flotas españolas en Panamá; también en Chile y Perú en 1680. Se enrola en la nave corsaria "Revenge". Y en la del pirata Cowley, le da la vuelta al planeta Tierra durante ocho años con curiosas anotaciones científicas como en Australia donde hace interesantes descripciones antropológicas. En 1691 regresa a Inglaterra donde lo nombran capitán del barco de guerra "Roebuck" con la idea de que cartografiara el territorio de las Indias Orientales pero después de un naufragio en la Isla Ascensión es rescatado por los ingleses. A partir de aquí es nombrado Corsario por el príncipe Jorge de Dinamarca y en su barco "St.George" se dedicó al asalto de la flota española y francesa que viajaban con tesoros a Europa. A su regreso definitivo se le concede el puesto de oficial de la Armada Británica. Muere en Londres en el año 1715. Sus apodos de guerra fueron: "El Gran Filibustero" y "Rey del Mar”.
Jean Lafitte (Bayona, Francia 1780 - Cayo Cristo, Cuba 1840) Conocido como “El Ultimo Pirata”, dueño del último mensaje del romanticismo de los mares; espadas, galeones, tesoros y toneles de ron. Nace en Bayona, Francia en 1780, hijo de padre francés y madre española que emigran en 1804 hacia New Orleáns, Louisiana. Su residencia estaba un poco al sur en un pueblito llamado Barataria famoso por su concentración de lobos de mar donde construye todo un imperio fuera de la ley teniendo problemas en muchas ocasiones con el gobierno que le confiscaba bienes y los hacía proscritos a él y su familia. Entre 1812 y 1814 presta valiosos servicios durante la guerra del complot de Mississippi. En 1814 intenta asaltar Tampico y Altamira sin éxito. Poco después, en el mismo año, es nombrado Comandante de Barataria por sus servicios en la guerra; siendo buen conocedor de Nueva Orleáns es muy útil a los Norteamericanos, llegando a ganarse junto a sus piratas el perdón del Presidente Madison por su apoyo al general Andrew Jackson en la batalla del 8 de enero de 1815, factor importante para la victoria por lo que sus bienes fueron devueltos. Durante el invierno de 1815-1816 se traslada a Washington y Philadelfia con su hermano Pierre. Luego junto a Arsenio Lacarriere Latour marcha a Arkansas en expedición cartográfica de donde retorna en 1816. En 1817 se instaura un gobierno revolucionario en la isla de Galveston, en cuyos sucesos tuvo participación activa, y es nombrado Gobernador de esa isla en 1819. Parte hacia Isla Mujeres en 1820 y en 1821 comienza una nueva etapa romántica de su vida refugiado en Cayo Cristo, 13 kilómetros al norte de Isabela de Sagua, Cuba, con su amada esposa Marie Dubois (Ver: EL HOMBRE DE CAYO CRISTO). En febrero de 1823 fue herido por las tropas españolas, pero con su astucia y buen fingido teatro se hizo el gravemente herido por lo que al llevarlo a la Sala de Blancos del Hospital de San Juan de Dios, Camagüey, logró fugarse dejando las muletas en la puerta. En 18xx que muere de fiebre en las costas de Yucatán y sus marinos regresan a Cayo Cristo para contarlo a su afligida esposa y su hijita Maria nacida en el cayo, la cual se traslada a Sagua tras la muerte de su madre a la edad de 18 años como María Rodríguez, y de ella descienden los Someillán-Rodríguez de Sagua La Grande. (Comunicación personal de Rafael Rasco Someillán al autor en llamada telefónica el 4 de Enero de 2001).
John Hawkins (Plymouth 1532 - Puerto Rico 1595). Primo de Francis Drake. En 1565 aparece este pirata por las costas de Pinar del Río, quien durante todo el siglo fue el principal traficante de esclavos africanos.
Richard Hawkins (1582-1622) . Hijo de John Hawkin. En 1586 ataca y saquea Manzanillo. Luego, en 1594, es capturado y condenado a muerte en el Callao, Perú, pero finalmente solo cumple 3 años de prisión y se le libera por 3 000 libras para marchar a Inglaterra donde Jaime I lo nombra Caballero en 1603.
Jean David Nau “El Olonés” (Sables d’Olonne 1630 – Darién 1669) En 1650, con solo 20 años, aparece por estas aguas este destacado y funesto pirata como engañé, que más tarde se hace leyenda por sus crueldades y abordajes a la flota española. Llegó a poseer este capitán una flota de 50 barcos. Fue "bucanero" en La Española y finalmente filibustero en la "Hermandad de la costa", En 1667, asalta Batabanó, San Juan de los Remedios, y Puerto Príncipe. En 1668 captura un barco español en Cayo Fragoso al nordeste de Sagua La Grande, y asesina a toda la tripulación. En ese mismo año 1668 asalta Maracaibo y Gibraltar junto a Miguel el Vasco, y a su regreso intentó atacar a Nicaragua pero las corrientes se lo llevaron a Honduras donde logra tomar el Puerto Caballos. Sus tripulantes comienzan a desertar y al quedar con un solo barco llega a las aguas de Panamá donde es capturado y asesinado por los nativos caníbales del Darién en 1669.
Cornelio Jol -Cornelis Corneslizoon Jol (Pata de Palo) En 1603 recorre toda la cayería de la Isla de Cuba con el pirata cubano Diego Grillo, el cual también lo acompaña a la batalla de Campeche. En 1626 este temible pirata holandés había apostado a sus hombres en el tramo comprendido entre Cárdenas e Isabela de Sagua ,y con gran paciencia logró capturar uno de los galeones más importantes, el “Santa Lucía” que transportaba !cien mil libras / oro! hacia España. El resto de los barcos logró escapar en todas direcciones. El oro fue descargado en el Estero del Jatal y hasta el de hoy ha sido buscado por arqueólogos y aventureros sin resultado alguno.
Diego Grillo (La Habana 1558- Sabaneque 1640). Nace Dieguillo de padre español y madre africana en La Habana en 1558 siendo su padrino el capitán español Domingo Galván Romero, rebelde a los 14 años (1572) escapa y es capturado por el pirata Francis Drake cerca de Isla de Pinos quien decide adoptarlo a la tripulación teniendo en cuenta su gran coraje; por su parte Dieguillo también comenzó a admirar el valor del temible capitán y se convirtió en un aventajado alumno de piratería. Fue por la época en que Drake fue nombrado Almirante de Inglaterra que Diego Grillo decide tener su propio barco y convertirse en capitán pirata para comenzar un brutal acoso a la flota española que navegaba por aguas cubanas. En 1603 se asocia con el legendario Cornelio Jol (Pata de Palo) con quien recorre toda la cayería de la Isla de Cuba y luego durante el ataque a Campeche, lugar donde se cuenta que se le vio algo triste por reconocer entre los cadáveres españoles al de su padrino Domingo. En 1619, captura un convoy de 6 fragatas en la boca de la bahía de Nuevitas con un tesoro verdaderamente jugoso el cual quizás lo invitó a jubilarse. Por la tradición sagüera de Don Pepe Beltrán sabemos que, convirtiéndose en persona respetable de la zona, Don Diego cambió apellidos, árboles genealógicos y todo lo que pudiera atarlo al oscuro pasado de la piratería, pero temeroso de su pronta muerte lo contó todo a su hijo menor que a su vez se encargó que la cadena de confesiones continuara a lo largo de su descendencia familiar. Diego Grillo tuvo 6 hijos con una cubana del sitio Hatogrande que más tarde se conoció como Ceja de Pablo; allí se retiró el temible pirata donde murió a los 82 años de edad en 1640, sin que nadie pudiera identificarlo, pues además de su total transformación, un curioso acontecimiento vino a sumarse a su suerte final; resulta que a los 50 años ya el pirata se sentía cansado y con buena fortuna para disfrutar por lo que decidió retirarse tomando su puesto otro mulato que confundió por muchos años a los españoles los cuales pensaban que se trataba del mismo Diego Grillo y que incluso se hizo llamar Diego al igual que el viejo pirata, cosa que este disfrutaba desde la comodidad de su finca, “las hazañas de su doble”; incluso desde Inglaterra donde viajaba a menudo con toda su familia a otra hacienda que poseía. La descendencia del pirata cubano o “Lucifer de los Mares” es continua hasta el siglo XIX con el apellido Valdés.
Edward Teach "Blackbeard" (Barbanegra) (Bristol 1680-1718) Fue
quizás el más famoso de los piratas. Su verdadero nombre era Edward Drummond
y usaba el nombre de Edward Teach antes de dedicarse a la piratería. Su
barco era "Queen Anne´s Revenge". Tuvo una corta vida de dos años en la
piratería sin embargo es uno de los más famosos., un poco
Bartholomew Roberts (Wales-1682- 1722) (Black Bart). Su verdadero nombre era John Roberts, muchos los llaman “el último de los grandes piratas”, pero Jean Laffitte en realidad es “el último pirata”. Su legendario barco era el “Boston Rover”. Roberts era capitán de un barco mercante hasta que fue asaltado en Gahna en 1719 por el pirata Howel Davis, a la muerte de este, fue elegido como “capitán pirata del barco”, y es entonces que comienza su vida delictiva en los mares de América. En 1720 capturó al gobernador de Martinica y lo ahorco de su mástil, de ahí se le ocurre hacer su bandera pirata donde aparece él con un pie sobre el cráneo del gobernador de Martinica y el otro sobre el de Barbados. Su carrera fue corta pues el 10 de Febrero de 1722 muere al recibir un balazo en el cuello y sus marinos lo arrojan al océano para que su cuerpo no fuera capturado por los británicos.
Calico Jack Rackham (Inglaterra 1667 – Gakkiwa Ouint, Jamaica 1720) Jack Rackman fue un pequeño pirata, que se dedicaba al contrabando y a pequeñas capturas costeras que se acogió a la amnistía de 1719, tras ser destruida la base de New Providence. Estando en Nueva Providencia, Bahamas fuera de la piratería tras su perdón real, Calico conoce a Anne Bonny esposa de James Bonny, quien era informante del Gobernador Woodes Rogers en contra de la piratería, y comienza a seducirla hasta que logra arrebatársela para llevársela a las aventuras marinas. Anne era una experta espadachín y peleaba como cualquier pirata, también era muy buena con la pistola y por lo tanto vivía en el barco como un tripulante más vistiendo ropa de hombre. Pero sale embarazada y Calico la lleva a Cuba a casa de unos amigos en el Hato de Jumagua en Cavaneque, hasta que da a luz a su hijo y lo deja al cuidado de ellos. De nuevo en los mares asaltan un barco donde curiosamente existía otra mujer vestida de hombre que luchaba salvajemente como cualquiera de la tripulación y que se hacía llamar Mark Read. Resultó ser una inglesa llamada Mary Read que a partir de entonces se une a esta pareja de los mares antillanos y forman un trío que ha pasado como un evento clásico a la Mitología de Piratas y Corsarios. Tras la captura del barco en Octubre de 1720, cuando todos los piratas estaban borrachos, este es sentenciado a la horca el 17 de Noviembre en Jamaica, pero Mary es perdonada junto a Anne por estar embarazadas y muere Mary Read el 28 de Abril de 1721 de fiebres en prisión sin poder parir a su hijo; Anne Bonny sobrevive con su hijo y es liberada por su padre marchando a Virginia y comenzando una nueva vida. Anne Bonny (County Cork, Ireland 16 97 / Virginia 17xx). Nace en Inglaterra en 1697 en unión ilegítima de un abogado con una criada. Su juventud fue muy aguerrida por su carácter tan fuerte. Se casa con James Bonny con quien se fue a Bahamas pero allá conoce al pirata Calico Jack de quien se enamora y abandona su marido para marchar a la aventura de la piratería donde se incorpora como un marino más vistiendo ropa de hombre y luchando salvajemente como el más sanguinario de los lobos de mar. Estando embarazada de Calico este la deja en Cuba en casa de unos amigos en el Hato de Jumagua en Cavaneque para que ella pariera a su hijo y volviera a la piratería. Cuando su hijo nace, queda al cuidado de los cubanos y vuelve a los mares con su amado pirata. En cierta ocasión capturan un barco y curiosamente en la tripulación encontraron otra mujer, que al igual que ella, vestía de hombre y combatía como cualquiera de ellos, se hacía llamar Mark Read pero en realidad se trataba de Mary Read. Calico la acepta en su tripulación y para la historia pasan este triangulo de Calico Jack y sus dos piratas mujeres. Tras la captura del barco en Octubre de 1720, cuando todos los piratas estaban borrachos, Calico es sentenciado a muerte el 17 de Noviembre en Jamaica, pero Anne es perdonada junto a Mary por estar embarazadas y muere Mary Read el 28 de Abril de 1721 de fiebres en prisión sin poder parir a su hijo; Anne Bonny sobrevive con su hijo y es liberada por su padre marchando a Virginia y comenzando una nueva vida.
Mary Read (Londres 1690- Jamaica 1721) . Desde temprana edad su madre la viste y transforma en varón, pues siendo hembra e hija ilegítima no podría aspirar a su herencia. Este detalle provoca que Mary se adiestre en actividades masculinas y llegue a ser tan hábil como cualquier hombre en el uso de armas de combate. Su feminidad nunca se notó y llegó a estar en la infantería participando en la Guerra de Sucesión Española, pero por dentro era mujer y se enamora de compañero de lucha con quien marcha a Holanda en 1698. Tras la muerte de su esposo se vuelve a vestir de hombre incorporándose a la marina holandesa. En esas andanzas por los mares su barco es capturado por el pirata Calico Jack quien comprobando que era mujer tan valiente la perdona y la incorpora a su tripulación que curiosamente tenía otra mujer pirata, su esposa Anne Bonny. A partir de entonces fue muy conocida en los mares del Caribe. Tras la captura del barco de Calico en Octubre de 1720, éste es sentenciado a muerte el 17 de Noviembre, pero Mary es perdonada junto a Anne por estar embarazadas y muere el 28 de Abril de 1721 de fiebres en prisión sin poder parir a su hijo.
Algunas de estas biografías se han extraído de "Los Tesoros de Sabaneque", para mayor información acudan a esta página y podrán comprobar con exactitud las biografías de piratas, así como sus historias o tesoros.
Antonia María de Soto en la Armada (s.XVIII): En la Armada, como en el resto de las marinas estaba rigurosamente prohibido llevar mujeres a bordo y, en nuestro caso, tan sólo se permitía el traslado de las familias cuando iban o regresaban de ultramar. Como caso excepcional se señala al soldado de Infantería de Marina Antonia María de Soto, que sentó plaza a los dieciséis años, haciéndose pasar por hombre. Embarcada en los buques de la escuadra participó en la guerra de la Convención contra Francia y en el combate de San Vicente (1797). Al descubrirse su verdadera naturaleza, gracias a los buenos informes que poseía fue recompensada por el rey con una pensión vitalicia, la merced del uso de las insignias militares y el grado de sargento primero.
Queen's Caroline Daughters (s.XVIII): La marinería británica casi nunca ponía pie en tierra, particularmente cuando el navío tocaba en puertos de la metrópoli, citándose casos de algún marinero de veinticinco años de servicio que había navegado por todo el mundo y no había abandonado su buque más de seis horas en todo este tiempo. Para quitarles las ganas de salir, los barcos estaban abiertos a todas aquellas mujeres de mala vida que se presentasen a bordo. Estas visitadoras tomaban la calidad de hermanas, primas o sobrinas del marinero que ellas designaban y recibían el apodo eufemístico de Queen's Caroline Daughters; solían permanecer a bordo hasta una semana, tiempo más que suficiente para dejar a toda la dotación sin un penique en el bolsillo.
Zheng Yi Sao
Ching Shih, también conocido como sao de Zheng Yi (lit. "esposa de Zheng Yi"), era pirata femenino prominente en último Qing de China. Como Ching Shih enganchó a actividades ilícitas a través de su vida y prosperó en esta manera, poco se sabe sobre su vida temprana, incluyendo su fecha de nacimiento. En 1801, ella trabajaba como una prostituta en uno de los burdeles flotantes del cantón, y más adelante ese año que ella casó Zheng Yi, el pirata chino notorio. Zheng Yi perteneció a la familia de los piratas acertados que remontaron sus orígenes criminales toda la manera de nuevo a mediados del siglo XVII. Después de su unión a Cheng Shih, Zheng Yi utilizó la reputación militar de su familia para recolectar una coalición de las flotas cantonesas competentes de pirateria en una alianza. Antes de 1804, esta coalición era una fuerza formidable, y una de las flotas más de gran alcance del pirata de toda la China. En 1807, Zheng Yi muere, y la "viuda Ching" asume el papel de su esposo muerto. En ese punto, la flota bajo su comando había establecido la hegemonía sobre muchas aldeas costeras, en algunos casos incluso imponiendo recaudaciones e impuestos ante establecimientos. En las palabras de Roberto Antony, Ching Shih "robó las ciudades, mercados, y las aldeas, de Macao al cantón."
Jeireddín BarbarrojaDe Wikipedia, la enciclopedia libreJeireddín Barbarroja (1475–1546) nació en la Lesbos (Λέσβος), en la Grecia actual y fue un almirante otomano así como un corsario turco que sirvió bajo las órdenes del Sultán otomano Suleimán. Apodado Barbarossa («Barbarroja») por los europeos —concretamente el nombre de Barbarossa se lo otorgaron los italianos— así como Barbaros Hayrettin (خير الدين, Jayr al-Din) Pasa por los turcos, su verdadero nombre en turco era Hızır bin Yakup, y este procedente del árabe Jidr 'ibn Ya'qub. Jeireddín fue uno de los más importantes corsarios del siglo XVI, y junto con su predecesor y hermano Aruch, fundó una organización pirata que llevó a los bereberes —bajo la supervisión del Imperio Otomano— a alcanzar gran poder sobre el comercio del Mediterráneo. Muy pronto demostró una capacidad tal, que llegó a suceder merecidamente a su hermano, e incluso logró superar ampliamente las hazañas de éste, convirtiéndose en una verdadera pesadilla para el Imperio españoll de la época y buena parte de la Europa cristiana.
Barbanegra subió a zancadas por la ladera arenosa que llevaba a las hogueras, y se detuvo un momento al llegar a la cima: una silueta grande y serrada contra el cielo púrpura. Su tricornio parecía demasiado ahusado y largo por las esquinas y, con los puntos de luz roja que brillaban en torno a su cabeza, a Shandy le pareció que una especie de demonio de tres cuernos acababa de llegar del Infierno
Tim Powers. "En costas extrañas"
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