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LA UNESCO PROTEGE LOS TESOROS SUMERGIDOS

 

La UNESCO ya no sólo protege el patrimonio terrestre sino también los tesoros del mundo submarino, desde los navíos a las ciudades milenarias para evitar que el tráfico ilícito y el pillaje los hagan desaparecer.


Relativamente moderna, la arqueología submarina ha logrado tales avances en las técnicas de sumersión y extracción que los hallazgos de tesoros que "dormían" en el fondo de las aguas se han multiplicado en todos los rincones del planeta. Un fragmento del navío Nanhai, que naufragó en el río chino de las Perlas durante la dinastía Song (960-1279) o la ciudad sumergida de Dwarka en la costa suroeste de India son algunas de las maravillas que los expertos han descubierto en las profundidades para mostrarlas al mundo.

 Además, la UNESCO también pretende evitar litigios, como el que rodea al gran tesoro del buque HMS Sussex, en el que se han visto implicados España, Reino Unido y la empresa estadounidense Odissey.

"Debemos proteger" las maravillas subacuáticas "antes de que algunos las hagan desaparecer", defendió la subdirectora de Cultura de la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Françoise Rivière. Rivière participó junto con otros especialistas y funcionarios en la presentación de una conferencia que reunió el pasado 23 de noviembre en la sede del organismo en París a un grupo de los mejores expertos del mundo en este campo.

 Para combatir a los cazadores de tesoros, preservar el patrimonio que yace en el lecho acuático y mediar entre los países que a menudo se disputan la propiedad de los hallazgos, dieciséis estados, entre ellos España y Portugal, han ratificado ya el Convenio de la UNESCO del 2001 para la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático.

 Algunos tesoros sin embargo ya no podrán ser recuperados debido al saqueo y a su comercialización, como todos los navíos identificados que naufragaron en costas turcas o la mayoría de los objetos culturales que se habían perdido en aguas israelíes.

 Rivière explicó por su parte que, en cualquier caso, el Convenio de la UNESCO sobre la materia no podrá ser aplicado en el conflicto sobre el HMS Sussex puesto que el texto todavía no ha entrado en vigor y "no tiene carácter retroactivo", y Estados Unidos, país donde tiene su sede Odissey, no la ha ratificado. En este sentido, esta responsable insistió en que el convenio "sólo tendrá interés cuando lo ratifiquen al menos un centenar de estados", que juntos se comprometan a preservar el patrimonio subacuático, lo que espera ocurra dentro de dos o tres años.

También deseó que los estados tomen el ejemplo de China con la construcción de museos subacuáticos que puedan visitarse sin tener que mojarse, para evitar los problemas de conservación que presentan los objetos que son subidos a la superficie. Es en el lago artificial de la presa de las Tres Gargantas donde el Gobierno chino ha construido dos túneles subacuáticos para que el público pueda contemplar el sitio de Baiheliang, la estación hidrotérmica más antigua del mundo.

 

 

CONFERENCIA MUNDIAL SOBRE PATRIMONIO CULTURAL SUBACUATICO

La UNESCO está preocupada por la indefensión de los valiosos tesoros que descansan bajo los mares, expuestos al expolio. Expertos en patrimonio subacuático impulsan desde París la Convención que protege esta riqueza, aprobada en 2001, pero todavía sin ratificar.

 Operaciones con fines lucrativos a las que han sucumbido numerosos navíos con una irreemplazable carga histórica y patrimonial. No ha sido ése el caso, por fortuna, de los restos sumergidos, algunos desde hace cinco siglos, en las costas vascas. ``La memoria sumergida'', un documentado trabajo coparticipado hace un par de años por la Sociedad de Ciencias Aranzadi o el propio Museo Naval de Donostia es la mejor prueba de ello. La puerta del visitado Aquarium donostiarra está escoltada por los cañones de un barco hundido frente a La Concha. Los buceadores conocen muy bien la riqueza existente bajo estas aguas, como el galeón de madera conocido como Los Relojes -datado entre los siglos XVI y XVIII y de 17 metros de eslora y 9 de manga-, a unos seis u ocho metros de profundidad, o el de Los Flejes, a la altura del propio museo y a unos doce metros de profundidad. Frente a Igeldo, se encuentran los restos del vapor pesquero Mamelena.

 Para evitar su destrucción, el Centro de Investigación Submarina decidió hace unos cinco años cubrir las embarcaciones de Los Relojes y Los Flejes con balasto, una gruesa capa de grava que se suele utilizar habitualmente en los ferrocarriles y que sirve para asentar y sujetar el material protegiéndolo de factores externos. Miembros de esta misma sociedad como la Sociedad de Ciencias Aranzadi sigue velando, además, por estos pecios. Retazos de la historia marítima que salpican el litoral vasco. El pecio del Mina Mari, un mercante cargado de cereal, localizado a dos millas al este de cabo Matxitxako, en Bermeo, y hundido a 37 metros de profundidad, es uno de los destinos habituales para los amantes de lo profundo en nuestra costa.

La UNESCO contrapone al expolio otra forma de explorar y conocer estos tesoros, como los 75.000 visitantes que cada año atrae la exposición del navío Wasa en Suecia, o el museo de arqueología submarina de Bodrum y sus valiosas colecciones de pecios hundidos en Turquía, o los cuatro millones de visitantes que ha recibido en Portsmouth el pecio del Mary Rose, cuya extracción del fondo del mar en 1982 fue seguida por sesenta millones de personas a través de la televisión. O el pecio de Yongala, frente a las costas australianas, uno de los lugares privilegiados para el submarinismo mundial. Esta riqueza revela, además, numerosos conocimientos sobre hechos pasados. Como conocer las condiciones en que vivieron los famosos amotinados del Bounty en 1790, gracias a los restos intactos del Pandora, buque que fue en su búsqueda y naufragó. Son «auténticas burbujas en el tiempo», como describe a estos pecios Gabriel Escribano, arqueólogo subacuático canario.

  

LA UE INCLUIRÁ A ODISSEY EN "LA LISTA ROJA" DE CAZATESOROS

Al término de la reunión del consejo de Cultura de la UE, Molina aseguró en rueda de prensa que su propuesta de que la UE tome nuevas medidas para proteger el patrimonio subacuático comunitario fue respaldada por Portugal, Italia, Francia, Grecia, Malta, Polonia, Rumanía y Reino Unido, que, sin embargo, fue el país "más tibio".


También el comisario de Cultura, Ján Figel, se mostró favorable a la iniciativa. El ministro recalcó ante sus colegas que "el patrimonio subacuático supone una riqueza de enorme valor para la preservación de nuestra memoria histórica común". "No es sólo un tema de España sino de toda la comunidad", señaló. También alertó al resto de ministros "del peligro que representan para ese patrimonio subacuático común empresas como Odyssey, dotadas de los más modernos medios tecnológicos". Por estos motivos, Molina pidió que los Estados miembros y la Comisión inicien una "reflexión en profundidad" para "colmar cuanto antes el actual vacío jurídico" sobre esta cuestión.

A su juicio, la primera medida concreta debería consistir en establecer, en coordinación con el Consejo Internacional de los Museos, una "lista roja" con el objetivo de "dificultar el comercio ilícito de bienes procedentes del patrimonio subacuático".

España pedirá, además, la inclusión de la protección del patrimonio subacuático como uno de los objetivos de la futura política marítima de la UE que se está poniendo en marcha. Estas medidas servirán, según el ministro, para complementar la puesta en marcha del plan del patrimonio subacuático que está preparando el Ministerio de Cultura, y que convertirá el museo y Centro Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena en la institución encargada de la "protección y vigilancia" de este patrimonio.

Molina declaró que "nos enfrentamos a empresas muy desarrolladas tecnológicamente que han visto que pueden vivir y comerciar obteniendo de manera ilícita un patrimonio histórico y arqueológico que nos corresponde a todos los españoles y todos los europeos. Hoy lo hemos traído, lo hemos publicitado, lo hemos sacado a la luz, hemos advertido que eso que nos está pasando a nosotros puede pasar a los demás o nos va a pasar a todos". Refiriéndose a los cinco millones de dólares que la empresa cazatesoros reclama a España como indemnización por los meses en que sus barcos estuvieron bloqueados en Gibraltar y por la posterior detención y examen de los mismos por orden del juzgado de La Línea de la Concepción, el ministro dejó claro que el Gobierno "rechaza abiertamente dicha petición" porque a su juicio "entra en abierta contradicción con los principios generales del derecho, según los cuales, una autoridad judicial extranjera, como es el juez de Tampa, no puede juzgar ni entrar a valorar las resoluciones adoptadas por los tribunales de otro Estado soberano en el legítimo ejercicio de sus competencias jurisdiccionales".

  

LA SITUACIÓN ACTUAL DE LOS YACIMIENTOS SEGÚN NEREA

Los Gobiernos empiezan a proteger los restos de los barcos hundidos en tres océanos y España ya cuenta con un primer inventario de su patrimonio sumergido en los océanos de todo el planeta. La lista, elaborada por la empresa española Nerea Arqueología Subacuática para el Ministerio de Cultura, muestra los buques hundidos cuando España era una potencia naval y supone una primera línea de trabajo del plan del Gobierno para proteger los pecios del expolio y de los cazatesoros.

El mapa sólo muestra una parte de los yacimientos; Miles de puntos desperdigados por todo el globo terráqueo aún siguen siendo un misterio, lugares donde se perdieron otros tantos miles de buques, a veces con valiosos cargamentos de oro y plata, otras veces con importantes secretos sobre la historia. Los expertos más lanzados se aventuran a cifrar la suma de todas esas riquezas en unos 116.000 millones de euros, algo así como el PIB (producto interior bruto) de Irlanda. Los más precavidos aseguran que la cifra es incalculable.

En España, los tesoros no sirven para hacer dinero. Las leyes españolas no permiten comerciar con ninguna pieza que pertenezca al patrimonio español. "Es importante que eso se sepa", destaca Javier Noriega, un joven arqueólogo español de la empresa Nerea Arqueología Subacuática, que se ha encargado de recoger la información de los primeros pecios para el Ministerio de Cultura. "Los arqueólogos españoles no vemos la mercancía de un pecio como algo con lo que lucrarse. No hablamos de tesoros. Nos interesa la investigación y la historia que esas piezas nos cuentan", afirma Noriega, crítico feroz de los métodos que, según él y la mayoría de los arqueólogos españoles consultados, emplean los cazatesoros.

Se conocen muchos más navíos de los recogidos en este primer listado, pero los arqueólogos que trabajan en el Plan Nacional de Arqueología Subacuática elaborado por el Ministerio de Cultura están empezando a trabajar con éstos bajo la lógica aplastante de que sólo se puede proteger aquello que se sabe dónde está.

El gran peso del mapa lo sostienen los buques de la Carrera de Indias, esa ruta marítima que convirtió a España en una nación rica, y al mar en su principal ladrón. Desde 1503, año en el que se estableció en Sevilla la Casa de Contratación, donde recalaban los navíos que traían las mercancías de América, el tráfico por el Atlántico se convirtió en uno de los más intensos del mundo. Las tempestades, los errores técnicos, las grandes batallas navales o los simples actos de piratería acabaron en muchas ocasiones con los millonarios tesoros españoles en los fondos marinos.

Ésas son las líneas generales del plan, según el ministerio. La primera reunión de los representantes del Gobierno, las comunidades autónomas, abogados, Guardia Civil, Armada y arqueólogos está convocada para el próximo 12 de diciembre y quizá allí se concreten las medidas a seguir. Si no lo hacen, el plan corre el riesgo de ser sólo una declaración de intenciones. "Necesitamos tecnología y medios suficientes para poder trabajar en condiciones en el medio submarino", explica Javier Noriega. "Los cazatesoros siempre llegan antes", se lamenta.

¿Y cómo ve todo esto Odyssey Marine Exploration? La empresa estadounidense ha manifestado en muchas ocasiones que su interés es llegar a acuerdos con los diferentes Gobiernos para poner su tecnología a su servicio. Si España tiene tantos pecios repartidos por todo el mundo, la compañía tendría que buscar un mayor acercamiento al Gobierno. Pero el enfado de las autoridades españolas a raíz del caso de las 500.000 monedas de plata encontradas en el Atlántico no parece que vaya a resolver nunca esas diferencias. Una cosa hay que decir, "Si no los rescatan, seguirán abandonados en los océanos, donde su destrucción es mucho más que probable". Reportaje ofrecido por www.elpais.com y firmado por ALVARO DE COZAR.

 

Barril de buceoCampana de buceo

Un poco de historia en aparejos marinos sacados de Internet

 CAMPANA DE BUCEO

Creado a mediados del siglo XVI, se trata de un vaso al revés, normalmente de metal, que se introduce en el agua, activado desde un barco con cabestrante o grúa. Se introduce una burbuja en el interior para que los buzos que practicaran la actividad a pulmón libre sin que hubiera renovación del aire hasta que eran izados de nuevo a la superficie cuando se acababa el oxígeno.

En 1538, dos griegos presentan una campana de buceo en el Tajo a su paso por Toledo al emperador Carlos V. Se trata de meterse un tiempo en el agua con una vela encendida dentro de la campana y salir del agua secos y con la vela.

Aproximadamente 100 años después, Von Guericke desarrolla la primera bomba de aire efectiva, permitiendo que las inmersiones con campanas de buceo sean menos peligrosas al poder renovar con aire de la superficie el interior de la campana.

 

CABINA TELEFÓNICA SUBMARINA  

La “cabina telefónica submarina” fue diseñada por Michael Katzev y Susan Comer para proporcionar a los submarinistas un refugio seguro en caso de fallo del equipo de buceo, así como para disponer de un lugar desde el que poder comunicarse vía cable con la superficie. Se compone de una cúpula de plexiglás o vidrio orgánico, resina sintética con aspecto de vidrio, llena de aire a la que los buceadores pueden acceder y estar con los hombros fuera del agua, quitarse las boquillas y hablar entre sí o cambiarse el equipo. Su transparencia, ligereza, resistencia a los impactos, aislamiento térmico e inalterabilidad a la intemperie y al paso del tiempo, lo convierten en un material versátil para el submarinismo.

 

BARRIL DE BUCEO

En 1715, el inglés John Lethbridge construyó un aparato con el que pudo bajar 20 metros y permanecer en el agua alrededor de media hora, dependiendo del aire del barril para respirar. Consistía en un cilindro provisto de una tapa que se cerraba herméticamente para impedir la entrada de agua, donde cabía una persona. Tenía una mirilla en una de sus paredes, mangas de cuero acopladas por donde el buzo introducía los brazos a fin de poder maniobrar. Con este rudimentario aparato, Lethbridge realizó varias inmersiones y recuperó objetos de valor en barcos hundidos.

 

Ahora citaremos algunos hallazgos de tesoros piratas

Los tesoros escondidos en remotas islas del Caribe y por todo el mundo son el centro de cuentos y las leyendas que han circulado alrededor de los piratas. Según las creencias populares, o según la imagen que tanto Defoe o Stevenson nos crearon de los piratas, aquellos marinos enterraban sus botines y hacían mapas codificados con extraños signos para poder volver a por ellos cuando los necesitaran.

El único pirata del que se sabe que enterró su tesoro es William Kidd, quien al parecer escondió una parte de lo que había robado en algún punto de Long Island antes de dirigirse a Nueva York. El Capitán Kidd empezó sus andanzas de pirata como corsario de la Corona Británica pero su carácter lo acabó llevando por el camino de la piratería monda y lironda al margen de la política y el patriotismo. Se dice que escondió su tesoro con la intención de usarlo como seguro de vida en caso de ser capturado y condenado por crímenes de piratería. A pesar de todo parece que el truco no le funcionó y cuando lo capturaron fue condenado a la horca. La romántica idea de los tesoros enterrados apareció en el imaginario colectivo a través de la literatura. Novelas como La isla del tesoro, de R. L. Stevenson, o El escarabajo de oro de Edgar Alan Poe parecen estar inspiradas en el tesoro de Kidd.


De todos modos, la lista de supuestos tesoros enterrados en las zonas en las que operaban estos ladrones del mar es larga y las leyendas al respecto empezaron a aparecer mucho antes de que hicieran investigaciones científicas al respecto, al menos un siglo antes. El ejemplo más destacable se encuentra en la isla Oak, en Nueva Escocia, en la que se encontraron túneles subterráneos y ciertas estructuras muy sospechosas y que empezaron a ser excavadas en 1795 bajo la creencia de que algún pirata podía haberlos usado de escondite para sus botines. Aunque se confirmó que alguien se había tomado muchas molestias para enterrar algo allí, dos siglos de excavaciones han acabado con toda esperanza de determinar la veracidad de las historias que involucraban a los piratas con esos túneles.

 


Isla caribeñaTesoro descubierto

 

Sagua La Grande

No existe región alguna en Cuba más rica en leyendas de tesoros piratas que el nordeste de Las Villas con centro en Sagua La Grande donde se cuenta que muchos de los viejos y cansados bucaneros se  retiraron a pasar su vejez y  gastar sus fortunas acumuladas de abordajes pasados.

 Cuando se hable de Los Piratas del Caribe  debe  conocerse  que  su centro oculto fue el más grande río de la costa norte de Cuba  con  su estratégica  cayería de Sabana y Sabaneque, la cual  alberga  la asombrosa cifra de 2515 cayos  en la ruta a Europa; los  historiadores  fueron  engañados  por los propios filibusteros, que les señalaron otros centros de actividad diferentes a los que realmente se producían o existían. A estos salteadores de los mares antillanos no  les convenía mucha propaganda a este tesoro geográfico  justo  al  borde de la ruta del oro a España. Todos  los  tesoros  de  América  pasaron  por los cayos de Las Villas y muchos  aquí quedaron, pero esto la gente del lugar lo supo tratar con el cierto ocultismo que se merecía el problema.

(Notas extraídas de documentación de la época)

Desde América hacia España viajaron unos trescientos mil pesos-oro anuales entre 1492 y 1500. Desde el año 1500 hasta 1545 se trasladaron tres millones de pesos-oro anuales. Desde 1545 a 1600 Once millones de pesos-oro anuales. Desde 1600 a 1748  la friolera de 25 millones de pesos-oro anuales; pero a partir de 1748 a 1754 la cifra se situó en 115 440 000 pesos-oro. Según los archivos españoles y cubanos, alrededor de la isla de Cuba existen poco más de 400 galeones hundidos. 

  Esta "tentación flotante" hizo que por aquí pasaran, el inglés  Francis Drake (“El Azote de Dios”) (1540-1596); el  holandés Cornelio Jol (“Pata de Palo”); el Francés Juan Davis Nau (“El Olonés”); el temible  inglés Sir Henry Morgan (1635-1688); el  cubano Diego Grillo(pirata negro) (1558-1640); el corsario francés Jean Laffite (que en 1821 se retiró en Cayo Cristo?, entre otros. Otra curiosidad más; El tenebroso Olonés tuvo por un tiempo su cuartel general en Cayo Francés y el funesto Henry Morgan lo tuvo en  Cayo Mosquito.

 Baúl pirata encontrado

Mapa de Sagua

 

  

1717, HUNDIMIENTO DEL WHYDAH Y EL QUEEN ANNE'S REVENGE

Dos barcos se hundieron en 1717 en las costas de Estados Unidos;  El primero en abril, el Whydah, del pirata Samuel Bellamy, Black Sam, quien se enorgullecía de tener bajo su aterciopelado abrigo 4 pistolas preparadas para defender su barco.

Ahora, limpiadas de moluscos, aquellas armas aparecieron en 1984. Desde entonces, su descubridor Darry Clifford, ha extraído más de 100.000 piezas de oro y decenas de armas del que fuera un barco de esclavos hasta que Bellamy y sus secuaces lo atraparan y lo convirtieran en el Whydah, hasta que la quilla se partiera frente a las costas de Cabo Cod y cuatro toneladas de oro fueran engullidas por el mar.


Mapa hallazgo del tesoro de Barbanegra

El Queen Anne´s Revenge del celebre Barbanegra encalló ese mismo año en las Costas de Carolina del Norte. En una de sus inmersiones, Kim Eslinger encontró un artefacto metálico que resultó ser una gran jeringuilla del siglo XVIII que servia para administrar mercurio contra enfermedades venéreas. Kim forma parte del proyecto, que desde 1996, realiza la empresa norteamericana Intersall: recuperar lo que parecen los vestigios del barco de Barbanegra. Sin embargo, la identidad de los restos fue cuestionada en 2005 por la revista International Journal of Nautical Archaeology.

  Réplica de un tesoro

El tesoro de Sam Bellamy (Black Sam)

Cuando la horrible tormenta empezó, el 26 de abril de 1717, el Whydah (WID-uh) se encontraba bajo el mando del Capitán Samuel Bellamy, un corsario inglés, conocido como Black Sam. Él y su tripulación habían abordado más de 50 barcos a lo largo de sus andanzas como piratas a sueldo. La mayor parte de los botines que conseguían eran almacenados en su barco. La tormenta fue demasiado fuerte para la tripulación y el Whydah encalló en la arena de la costa de Cape Cod, Massachusetts. Una gigantesca ola partió el mástil y el barco empezó a rodar haciéndose astillas. Sólo dos hombres sobrevivieron, pero el tesoro de Black Sam acabó en el fondo del océano. En 1982, Barry Clifford y un grupo de submarinistas experimentados se embarcaron en la tarea de encontrar ese tesoro hundido. En 1984 las buenas noticias salieron a la superficie: había encontrado tres cañones, una bala y una moneda datada de 1688. Había encontrado los restos del Whydah. Este barco es el primer barco pirata hundido cuyo hallazgo ha sido autentificado. Su descubridor aún sigue sumergiéndose en las frías aguas del océano, del que ya ha rescatado más de 100.000 objetos como monedas de plata, joyas africanas, platos, ropa y otros fragmentos de tesoros incalculables.

  

LOS COFRES DE GRANADILLO  o  EL TESORO DE LA CEIBA enterrados en 1628 por un pirata holandés. Los cofres de Granadillo

 Granadillo era una zona muy antigua de la Jurisdicción de Sagua La Grande que los españoles habían dibujado sobre el Sabaneque indígena, allí existía un enorme bosque de Granadillo (una madera muy preciada en las carpinterías europeas), y desde épocas lejanas ya existía movimiento humano por el área dedicados a la labor del corte al que en muchos documentos le llamaban “Entre las dos Saguas” (refiriéndose a los ríos Sagua La Grande y Sagua La Chica). Los antiguos madereros que allí operaron legaron a través de la tradición oral la existencia de un enorme entierro pirata efectuado por Piet Hein en 1628, poco antes de sus hazañas de Matanzas. Según narra la pretérita leyenda, el famoso pirata holandés desembarcó con varias chalupas por el Estero de Granadillo y allí escondió varios cofres construidos por él mismo con madera de granadillo del área con inmenso valor en su interior los cuales tenían un derrotero en base a una joven ceiba que fue muy conocida hasta 1812 por la época en que se fundó el embarcadero de Sagua. En los tiempos actuales que hemos explorado el área (1982), no existe ninguna ceiba ni restos de alguna más antigua junto a la vieja cuenca, pero los buscadores y zahoríes insisten en encontrar los cofres de Granadillo.

  

 EL BAÚL

Historia del Baúl encontrado en Sagua La Grande.

(Notas de Campo)

“Una agradable mañana del mes de diciembre de 1970 habíamos preparado una soga con nudos y un garfio en la punta la cual nos serviría para descender al precipicio ubicado a la derecha del gran salón o antesala de la Cueva del Murciélago. Nuestra joven mente iba a realizar una aventura, no una seria exploración científica. Influenciados por libros de Julio Verne y Salgari explorábamos al estilo europeo; botas altas, bermudas, casco de corcho, cuchillo en la cintura, sogas de nudos con garfios, entre otros equipos. En ocasiones nos acompañaba el perrito “Apanachi” de nuestro colega Fidel Vila (Machy). Cuando podíamos conseguir vino Viña 95 llenábamos una cantimplora pues:

“todo explorador debe entrar en calor con buen vino:…”

“Aquella mañana tomamos en Sagua la guagüita hasta el crucero de Jumagua y cargando con nuestro equipaje continuamos a pie por toda la línea férrea hasta el límite de Jumagua y Chinchila donde cortamos hasta hallar la Cueva del Murciélago (aún no bautizada cartográficamente)”.

“Tan pronto como cumplimos con los ritos tradicionales de “buen viaje por el interior de las cuevas”, amarramos nuestra soga en una cavidad y la lanzamos hacia la profundidad del precipicio y comenzamos a descender. Nuestro principal medio de iluminación eran antorchas y mechones de saco empapados en petróleo. El humo que estas desprendían nos hacía muy incómoda la exploración. Este “precipicio” forma parte de la Cueva del Abono la constituiría una cueva independiente de no ser por algunas comunicaciones que tiene con Cueva del Murciélago. De esta se extrajo gran cantidad de abono orgánico durante la primera mitad de este siglo (XX). El abono  no es más que el excremento del murciélago el cual se utiliza como fertilizante en terrenos de cultivo ;se le llama comúnmente “Guano de Murciélago” o “Murcielaguina”.En cuevas como esta, donde existen gran cantidad de quirópteros, se acumulan grandes colchones de este abono en relativamente poco tiempo. Durante nuestro reconocimiento encontramos muchas herramientas abandonadas que se utilizaron en dicha actividad incluyendo los largos cables de acero por donde rodaban montaña abajo las cubetas de carga, facilitándonos estos teleféricos el ascenso y descenso a los rincones más incómodos de la caverna”.

“En una de las oquedades, casi justo al borde del llamado precipicio, encontramos un extraño baúl aplastado cuya madera, muy deteriorada por el tiempo, se nos hacía polvo entre las manos, con todo su material metálico (cerradura, esquineros y adornos) en avanzado grado de oxidación.  Sus restos estaban por debajo del piso original de la cueva a diferencia de los demás instrumentos que estaban sobre (o dentro) del guano”.

“Recogimos todas las partes metálicas para poderlas comparar posteriormente, pero el estilo de estas piezas era completamente diferente a los baúles, por lo que comenzamos a acariciar la posibilidad de un “Baúl Pirata”. 

“Muchas personas nos decían que “estaba muy en la superficie para ser tan antiguo” y esta razón nos hizo ser más conservadores dedicándonos a consultar ancianos, campesinos y especialistas con los cuales nunca llegamos a una conclusión definitiva”.

Pedro Suárez Tintín (1982)

 

Baúl pira recuperado

 

El descubrimiento de este raro baúl en 1970 revolucionó a toda Sagua  y hasta el día de hoy la tradición popular lo ha incorporado a su folklore de la forma siguiente:

“A principios del siglo XX unos obreros que extraían guano de una de las cuevas del Mogote tropezaron sus palas con un viejo baúl en el fondo de un precipicio y emocionados ante el descubrimiento destruyeron su enorme candado metálico comprobando con incredulidad que habían acabado de encontrar un enorme  tesoro pirata y que sus vidas de guaneros había terminado. Toda la empresa quedó abandonada y el extraño cofre vacío apareció muchos años después aplastado por la inclemencia del ambiente subterráneo”.

Es curioso destacar que cerca de este hallazgo encontramos una antigua botella la cual nadie pudo identificar. Cuando ingresé en la Universidad de La Habana en 1975 traté de compararla con otras de catálogos coloniales y consulté a especialistas, pero nunca he identificado a tan rara pieza.

Para las futuras generaciones debo decir que por aquellos tiempos del descubrimiento decidí sepultarla en la sala de mi casa cuando construíamos dos muros para el apoyo del “mediopunto”, así que “la botella pirata” ha continuado su viaje hacia el futuro con una nota mía en su interior .Por otro lado las partes metálicas del baúl aún se conserva en mi colección con vistas a desentrañar su misterio algún día en el futuro inmediato. Pero hemos de entender que sean lo que sean estos dos objetos, para la tradición continuarán perteneciendo al mundo encantado de las leyendas…

  

El tesoro del pirata Drake en la isla de Robinson Crusoe

 Una isla chilena del archipiélago Juan Fernández además de corresponderse con la isla donde el personaje Robinson Crusoe naufragó y pasó sus días con Viernes, puede convertirse también en otro lugar literario como la Isla del Tesoro del escritor escocés Stevenson. Según parece el malvado pirata Drake, convertido en Sir por la reina Isabel I, guardaba en esta isla del Pacífico un impresionante tesoro fruto de sus múltiples fechorías por los Siete Mares.
Una expedición norteamericana se aprestaba estos días a llegar al archipiélago para excavar en un lugar donde se encontraría oculto el tesoro del pirata inglés Francis Drake.

Don Leopoldo González, el alcalde de las islas, ha comentado a los medios de comunicación que el lugar en que se encontraría el tesoro fue descubierto por los expertos norteamericanos mediante investigación por satélite, y estaría en Puerto Francés, a unos 10 kilómetros al sur de Juan Bautista, el único pueblo de las islas.
“Se dice que cuando Drake incendió la villa de La Serena, saqueó iglesias y habría capturado también botines a naves españolas”, relató. Según el alcalde, el pirata del siglo XVI huyó a Juan Fernández “y aquí habría escondido su botín”. El satélite norteamericano detectó una gran cantidad de un metal de alta pureza, que a juicio de los lugareños son lingotes de oro “por un valor de miles de millones de dólares”.
Juan Fernández es un conjunto de tres islas, rico en langostas, a unos 800 kilómetros del continente “frente al puerto de Valparaíso”.

En el pasado fue guarida de paso de piratas que frecuentaban las costas chilenas. Uno de los islotes se denomina Robinson Crusoe, en recuerdo del personaje del marino que pasó cuatro años abandonado en ella el protagonista de la novela de Daniel Defoe.

La cuantía del tesoro no ha sido precisada todavía, pero de acuerdo a las normas legales el Estado chileno debería recibir el 75 por ciento de su valor, mientras que los descubridores percibirían el resto.

Sin embargo como en este caso no se trataría de restos arqueológicos sino de un tesoro, el cien por cien de lo que se encuentre puede salir de la isla ya que la ley chilena tiene importantes vacíos al respecto.
Los isleños por su parte exigen que una gran parte del tesoro se quede en el archipiélago, que donde por cierto estos días celebran el 424º aniversario de su descubrimiento por el navegante español Juan Fernández.
En una reunión del concejo municipal acordó reclamar que una parte del tesoro se quede en la isla. Y decidieron recibir “en pie de guerra” a la expedición norteamericana, a la que exigirán que explique su contenido y sus alcances, porque afirman que la integran dos conocidos buscadores de oro. “Creemos que no es justo que lleguen estos señores, sobre todo extranjeros, a nuestra casa a llevarnos nuestros recursos”, dijo el alcalde González, que se quejó por haberse enterado de la expedición sólo por medio de la prensa, otro más.

De momento los vuelos entre Valparaíso y el archipiélago Juan Fernández han tenido que duplicarse ante la demanda de estos buscadores de tesoros, pero aún no se sabe con exactitud el fin del tesoro.

 

Mi consejo es; que si sois grandes soñadores, no fondear nunca, siempre navegar hacia el siguiente tesoro. Aún quedan muchos sueños por descubrir en las profundidades de todos los mares que bañan las costas, en especial las islas del Caribe. ¡Suerte grumetes!

   

           

 

Bandera de Henry MorganGalería de banderas piratas
Bandera pirata real Bandera de Barba negra
Bandera de Black BartBandera de Thomas Tew

 

 

 

Famoso retrato de Barbanegra
Edward Drummond
No te puedes perder la leyenda de Barbanegra

 

 

Mapa del tesoro
Tesoros descubiertos

 

 

 

 

Burt Lancaster sobre la cubierta de un barco

Películas

 

 

 

 

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Guybrush treepwood aprendiz pirata

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