Una       de sus obras más importantes...

DON GIOVANNI

Este fragmento pertenece a la sinopsis argumental de la ópera Don Giovanni, una de las obras más célebres del compositor austriaco Wolfgang Amadeus Mozart. Se trata de un drama jocoso en dos actos con libreto de Lorezo da Ponte basado el mito del don Juan, un libertino seductor de doncellas bajo promesa de matrimonio. Se estrenó el 29 de octubre de 1787 en el Teatro Nacional de Praga.

Fragmento de Don Giovanni. Edición de Jacobo Cortines.

Sinopsis argumental.


ACTO I


Leporello, el criado de Don Juan, se lamenta en la noche de lo que tiene que soportar mientras su amo intenta seducir a Doña Ana, haciéndose pasar por Don Octavio, su prometido. Don Juan pretende huir al ser descubierto, y, ante los gritos de ésta, acude su padre, el Comendador, quien desafía al seductor. Se baten y Don Juan lo hiere de muerte. Doña Ana le hace jurar a Don Octavio que ha de vengar la muerte de su padre.
Don Juan se dispone a una nueva aventura, pero la mujer a la que encuentra es su antigua seducida, Doña Elvira, venida desde Burgos en su busca. Por orden del amo, el criado se encarga de explicar a la abandonada burgalesa las empresas amorosas de su señor, según el catálogo que ha confeccionado.
Don Juan invita a un grupo de campesinos, entre los que se encuentran Zerlina y Masetto que están celebrando su boda, a una fiesta a su palacio con intención de seducir a la campesina ante la irritación de su marido. Cuando ésta está a punto de entregarse, irrumpe Doña Elvira que le advierte del peligro que corre. Llegan después Doña Ana y Don Octavio que solicitan de Don Juan su ayuda. Regresa Doña Elvira y ante los insultos que le lanza, Don Juan la hace pasar por loca. Al despedirse, Doña Ana reconoce en Don Juan al asesino de su padre y cuenta a Don Octavio lo ocurrido esa noche.
Se celebra la fiesta en los jardines del palacio de Don Juan a los que acuden enmascarados Doña Ana, Doña Elvira y Don Octavio para poner al descubierto las fechorías del disoluto. Todos bailan, y Don Juan intenta nuevamente seducir a Zerlina, pero ésta pide ayuda y se produce el desenmascaramiento. Don Octavio pistola en mano, amenaza a Don Juan que presenta a Leporello como culpable, pero ambos, sin que se diga de qué modo, consiguen escapar.


ACTO II


Don Juan y Leporello discuten en una calle. El criado está dispuesto a dejar a su señor, pero éste le convence para que siga con él tras ofrecerle dinero. Ahora quiere seducir a la camarera de Doña Elvira, pero para ello necesita intercambiarse las ropas con su criado. Aparece Doña Elvira cuando empieza a anochecer y Don Juan obliga a Leporello a hacerse pasar por él, burlándose cruelmente de la pobre enamorada. Mientras, Don Juan dedica una serenata a la supuesta camarera.
Al frente de unos hombres armados, entra Masetto que persigue a Don Juan, el cual tomado por Leporello se une a ellos. Logra con sus engaños dispersar a los otros y se queda a solas con Masetto al que propina una fuerte paliza. Zerlina acude a socorrer a su marido al que le ofrece la medicina de su corazón.
Leporello, que sigue fingiendo ser Don Juan con Doña Elvira, es sorprendido por Don Octavio, Doña Ana, Zerlina y Masetto. Todos se aíran contra él, que descubre su verdadera identidad, y tras implorar piedad, consigue escapar. Don Octavio al que ya no le caben dudas de que Don Juan es el asesino del padre de su amada Doña Ana, decide poner una denuncia. Doña Elvira, por su parte, cambia sus sentimientos posesivos por los de piedad.
De regreso de sus correrías nocturnas, Don Juan salta la tapia del Cementerio, donde se encuentra con su criado al que cuenta su última conquista. Ríe descaradamente y entonces se oye una voz de ultratumba que le pide que deje en paz a los muertos. Es la del Comendador, a cuya estatua, a través de Leporello, invita Don Juan a cenar en su casa. La mesa está preparada y entra Doña Elvira para rogarle que cambie de vida. Don Juan la desprecia una vez más, y al marcharse ésta se encuentra con la estatua del Comendador que ha accedido a la invitación y a su vez invita a Don Juan que acepta con resolución. El Comendador le pide la mano como señal y le conmina a que se arrepienta en el último momento. Don Juan se niega y es precipitado en los infiernos.
Doña Ana, Doña Elvira, Zerlina, Masetto y Don Octavio, acompañados por la justicia, aparecen en casa de Don Juan para detenerle y Leporello cuenta entonces lo sucedido. Don Octavio pide una vez más a Doña Ana que se casen, pero esta difiere la boda con pretexto del luto; Doña Elvira decide retirarse a un convento; Zerlina y Masetto se van a cenar juntos, y Leporello en busca de nuevo amo. Todos entonan la vieja canción moralizante con la que termina la historia del disoluto castigado.


Fuente: Mozart, Wolfgang Amadeus. Edición de Cortines, Jacobo. Don Giovanni. Madrid: Ediciones Cátedra, 1992.

 

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