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AFESIP es una asociación no gubernamental, sin ánimo religioso ni político,
que ayuda a las niñas de cualquier raza. Básicamente luchan contra la explotación
sexual de las niñas y de las mujeres, y para ello, cuentan con grupos sociales de
trabajo que acuden a los burdeles y comprueban que no haya menores, porque cuando
una niña cae en la prostitución, le es muy difícil salir de ella psicológicamente
hablando. Es más, se diría que es prácticamente imposible porque es inmediatamente
rechazada por la sociedad de Camboya
puesto que, si ya no es virgen, no sirve para nada. O sea, que la prostitución es
lo peor que le puede pasar a una chica. Por eso la asociación tiene personas
encargadas de ir todas las mañanas a esos burdeles y de hablar con las chicas para
defenderlas de los clientes borrachos y violentos, así como para informarles sobre
problemas como el sida (sin duda, la enfermedad más extendida en Camboya, puesto
que en burdeles como el de Phnom Phenn hay un 80% de niñas que la padecen) y,
a su vez, transmitir la información recogida a los investigadores, aunque algunos
de estos últimos también vayan a esos burdeles para disponer de datos de primera mano.
Lógicamente, también se colabora con la policía, pero como el país está
completamente corrupto, es muy difícil encontrar a policías que ayuden,
aunque no se pierde la esperanza. De hecho, estan ahí para obligarles a que
entiendan que esto es un problema y que se debe resolver, pues de ninguna manera
se puede permitir la explotación infantil. Así que, después de todo este proceso, se
intenta rescatar a las niñas y se les ofrece asesoría jurídica para que denuncien
sus casos, ya que suelen ser vendidas, además de explotadas, y necesitan ayuda legal.
Asimismo, las acogen en los centros (hay tres centros AFESIP: uno en
Phnom Phenn, en el centro, donde están los más mayores, de 16, 17 ó 18 años; otro
en una provincia visitada por muchos turistas, y otro centro para niños menores
de 15 años, donde pueden encontrar hasta niños de 4 años) y se hacen cargo de
su situación al 100%, incluso en el ámbito psicológico, puesto que
están completamente destruidas y además
contraen enfermedades sexuales, por lo que hay
que llevarlas al hospital. Entonces, cuando las recuperan siguen dándoles todo ese
amor y cariño que no han conocido y les inculcan que valen mucho, ya que cuando se
pasa por trances como ése resulta muy difícil verlo. En definitiva, dejan que descansen
en los centros de acogida y que las antiguas compañeras, las que ya llevan tiempo
en la asociación, les expliquen que no pasa nada, que se puede salir de esa situación porque
ellas también han pasado por esos problemas.
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