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SAN SATURIO A la orilla del río Duero a su paso por Soria, encontramos la ermita de San Saturio, la cual se sostiene espectacularmente sobre una peña abierta por amplia cueva. Rodeada de álamos en el paseo que la une con San Polo y unida ala ciudad por un puente peatonal que nos dejará en el paseo del Postiguillo, se accede a la ermita por la cueva situada a sus pies, origen de la tradición santera. Frente a la verja de entrada, una vidriera muestra al santo adoctrinando a su discípulo, San Prudencio. Al entrar, al fondo, se encuentra una sala de reuniones del llamado Cabildo de los Heros, del siglo XVIII con bancos de piedra y un busto del santo, donde se trataban temas de labradores. Más arriba, subiendo por las escalares interiores, llegamos hasta la cueva de san Miguel, y más arriba la denominada como ventana del milagro, desde la que se cuenta un niño cayó y no perdió la vida, y tan sólo unos peldaños más hacia arriba, se encuentran las dos salas capitulares, desde las cuales se contemplan unas preciosas vistas. Y por último, llegamos a la iglesia, de finales del siglo XVII, de planta octogonal y alargada, cubierta por cúpula de ocho elementos y linterna en el centro de éstos. Los muros y la cúpula están decorados por frescos de Antonio Zapata, realizados entre 1704 y 1705, siendo reconstruidos hace unos años. En la cúpula se representan distintos santos eremitas y en los muros escenas referentes a la vida de San Saturio. El retablo mayor es barroco y presenta el relicario del santo. Descendemos hasta la plazoleta, en la que iniciamos el recorrido, por una escalera exterior de piedra del siglo XVIII. Las vistas de esta ermita debido a su curiosa ubicación y a la cercanía del río Duero, son reseñables y obligadas de fotografiar por los visitantes, más aún en invierno, cuando todo el paisaje se encuentra recubierto por una impecable capa de nieve.
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