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Considerado como el realizador afroamericano más importante de la Historia, Spike Lee (Atlanta, 1957) siempre ha remado contracorriente. Primero, tratando de sacar de la marginalidad cinematográfica a su propia raza. Películas como 'Haz lo que debas', 'Malcolm X', 'Girl 6' o 'Clockers' tienen como común denominador reflejar sin tapujos los problemas, inquietudes, sueños y alegrías que predominan entre la comunidad negra de EEUU en general, y de Nueva York en particular. Segundo, y no menos importante, apostando por el cine independiente de los grandes estudios y corporaciones. Así, Lee ha servido de ejemplo para muchos otros compañeros de profesión cuando decidió autofinanciarse sus proyectos, alcanzando de ese modo un alto grado de autonomía. Por último, gran parte de los actores que han colaborado con él en sus filmes han alcanzado la categoría de estrellas, como es el caso de Wesley Snipes, Halle Berry o Samuel L. Jackson. A esta entrevista, Lee acude ataviado casi por completo con ropa deportiva de la firma con la que trabajó realizando 'spots' protagonizados por Michael Jordan. Un hecho que pasa a un segundo plano en cuanto se comprueba que su desgana a la hora de contestar las preguntas podría estar relacionada (o no) con el cansancio que acumula en su gira de promoción. PREGUNTA.- ¿Qué le impulsó a realizar una película tan comercial como ésta? RESPUESTA.- Básicamente, me gustó el guión que me enviaron. No es que en aquel momento estuviera pensando hacer una película sobre atracos, pero una vez que lo leí me dije a mí mismo: "voy a rodarla porque creo que será algo divertido". P.- ¿Y no cree que este cambio de tercio conseguirá sorprender a muchos de sus 'fans', acostumbrados como estaban a películas con una carga de denuncia mayor? R.- Es cierto que la gente siempre ha visto en mí a un director comprometido que se ha ido suavizando con el tiempo. Quizás por eso decidí incluir en el filme ciertos comentarios sociales de forma soterrada. P.- ¿Lo dice por los diálogos en los que se asocian inmigrantes y terrorismo? R.- Como ya he explicado, cuando accedí al guión original, lo cierto es que no era una historia ni de terrorismo ni de racismo ni de prejuicios. Sólo se trataba de una película sobre el atraco perfecto a un banco. Una vez hablé con el productor, le dejé claro que todo transcurría tal y como se había previsto, pero que me gustaría incluir un par de comentarios. De ahí los temas sociales que usted ha advertido. P.- Una cuestión sobre el reparto, ¿fue complicado reunir un plantel de estrellas como el que aquí se ve? R.- No demasiado porque, si te das cuenta, se trata de unos personajes que a cualquier actor le gustaría interpretar. ¿Por qué? Creo que son atractivos y les ayudan a lucirse. Aunque, siendo sincero, si me limito a contar cómo fue el proceso en sí, señalaría que, cuando empiezo un proyecto, lo primero que pienso es dónde voy a colocar a Denzel Washington. Aquí ha pasado igual. Una vez supe que podía contar con su presencia, me limité a buscar actores que pudieran estar a su altura. Sobre todo, que fueran capaces de tener tanta presencia en pantalla como él. P.- ¿Podría aclarar mejor cómo convenció a Denzel? R.- Sí, claro. Fue el primero al que le mandé el guión. Le hice ver que podría elegir entre dos papeles: el del detective o el del ladrón. ¿Y sabes lo que me contestó? «Oye, quiero hacer de detective, porque a quien interprete al ladrón apenas se le podrá ver la cara». P.- Entonces, ¿como 'engañó' a Clive Owen para ponerse en la piel del ladrón, si casi no se le iba a ver la cara? R.- Llevándole a ver un partido de baloncesto de los New York Knicks y regalándole la entrada (risas)... P.- Una de las virtudes que muchos actores ensalzan de usted es que no es partidario de alargar demasiado las jornadas de rodaje. ¿Lo hace por algún motivo en especial? R.- Es algo que tengo por costumbre desde hace bastante tiempo. ¿La razón? Creo que, a la larga, es la forma de trabajar que mejores resultados ofrece. Los actores están para actuar e interpretar. Sé que no les gusta esperar cuatro o cinco horas en su tráiler para que se les llame al plató. Por eso considero un error alargar demasiado las jornadas. Ellos, como yo, están deseando realizar su cometido para irse a casa cuanto antes. Sólo así consigo que todos estemos frescos y las tomas salgan a la perfección. P.- ¿Que valoración hace usted de la última edición de los Oscar? ¿Cree, como algunos compañeros suyos, que la Academia optó por entregar la estatuilla de Mejor Película a 'Crash' para que no ganase 'Brokeback Mountain', un filme sobre gays? R.- ¿Sabes sobre qué me hacen reflexionar todos esos comentarios? Si se quejan de que se vetó una cinta sobre homosexuales, ¿en qué lugar quedan entonces los negros? No creo que los gays puedan molestarse porque, al fin y al cabo, se premió a Philip Seymour Hoffman, que interpretaba a un gay confeso. Mira, no es algo que se pueda comparar para nada con la situación que viven los afroamericanos... Contestando a tu pregunta, te diré que sí; soy de los que piensa que la Academia decidió premiar a 'Crash' para no tener que hacerlo con una cinta sobre homosexuales. P.- ¿Sigue impartiendo clases de cine en la Universidad? R.- Sí, los últimos ocho años los he pasado dando clases en la Escuela de Cine de la Universidad de Nueva York. Es algo que me encanta. P.- ¿Y qué es lo que más le ha llamado la atención cuando trata con futuros directores? R.- Que todos están convencidos de que cuando terminen sus estudios rodarán enseguida un largometraje. Y, aunque intento hacerles ver que eso no será así, ellos siguen pensando de la misma manera. Ni siquiera advirtiéndoles de las cosas desagradables que les esperan se convencen de que eso es posible. P.- ¿Qué es lo que más le llama la atención del Hollywood actual? R.- Que todo pasa por conseguir recaudar mucho dinero. En Hollywood, la vida resulta agradable si consigues hacer buenas taquillas con tus películas. Es lo único que garantiza que la próxima vez que te pongas al frente de un proyecto las cosas seguirán yendo bien. P.- ¿Cree que su tesón por sacar a los negros de la marginalidad en Hollywood ha servido de acicate para intérpretes como Denzel Washington o Halle Berry? R.- Al menos yo les apoyé con mi voto cuando fueron nominados en los Oscar y ganaron... (risas). Puede que algo sí que haya influido. De lo que estoy seguro es de que trabajar conmigo les ha servido como plataforma para que los espectadores y la crítica especializada advirtiesen su talento y se les premiara. P.- ¿Sigue interesado en realizar un documental sobre los desastres que causó el huracán Katrina en Nueva Orleans? R.- Ahora mismo estoy en ello. Sólo puedo adelantar que será una historia apasionante en la que dejaré hablar a la gente. Ellos podrán contar por sí mismos cómo vivieron aquellos momentos. Por cierto, uno de los más importantes en la Historia de EEUU.
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