Un poco de Historia
New York está ubicada en la zona noreste de los Estados Unidos, con una población cercana a los 10 millones de habitantes se asemeja al ombligo del mundo ya que allí convergen las mas variadas culturas del planeta. La primera impresión es abrumadora, hay tanto para conocer, para observar que nadie se sentiría en la tentación de imaginársela como una ciudad aburrida. Pero antes que nada haremos un pequeño pantallazo sobre su localización, su historia y su presente. New York cuenta con 780 kilómetros cuadrados distribuidos en 5 distritos (Manhattan, Bronx, Brooklyn, Queens y Staten Islad), pertenece al estado de New York cuya capital es Albany y se encuentra a 380 kms. al norte de la capital Washington DC. Su costa fue avistada por primera vez hace casi 500 años por Giovanni da Verrazano y enseguida se convirtió en el puerto mas preciado por todos los imperios europeos quienes veían en él un valuarte a conquistar. Al principio fueron los holandeses quienes la bautizaron Nueva Amsterdam hasta que pasó a ser parte del imperio ingles a partir de 1664 y rebautizada como New York. Su facilidad de navegación provocó un auge en el comercio convirtiéndose en el siglo XIX en importante ciudad portuaria, provocando grandes fortunas. En 1898, Manhattan se unió con los cuatro distritos restantes formando la segunda ciudad más grande del mundo, y a partir de allí paso a ser la meca de la cultura, el ocio y las finanzas de toda norteamérica. La ciudad estuvo beneficiada por la llegada de miles de inmigrantes quienes buscaban en ella mejoras en sus condiciones de vida. Esto provocó un mestizaje cultural que ha enriquecido a la ciudad transformándola en punto incomparable para el visitante. Actualmente se hablan 80 lenguas distintas.
Hemos encontrado una posición muy
agradable entre unas colinas empinadas, a través de la que un río muy ancho,
profundo en la desembocadura, avanzaba al mar. Desde el mar
al estuario del río, podría pasar cualquier barco muy cargado, con la ayuda de
la marea, que se alza a ocho pies".(Verrazano. Carta a Francisco I)
Henry Hudson ancla frente a Coney Island:Casi un siglo después llega a la entrada de los Narrows (1609) Henry Hudson, inglés al servicio de la Dutch East India Company. Partió a bordo del Half Moon, pequeño barco de sesenta toneladas, en marzo de 1608. Incumpliendo las órdenes de explorar la costa septentrional de Rusia, se dirige en busca de un paso por el noroeste. Avistó la costa de Terranova en julio y ancló el la bahía de Penobscot. En tierra cometieron múltiples actos hostiles con los nativos, que en un principio se habían mostrado muy amistosos. Buscando alguna rada o estuario y divisaron Harbour Hill, en Long Island. Anclaron frente a Coney Island y comerciaron con los nativos que acudieron pacíficamente. En el transcurso de una expedición en bote a través de los Narrows, una flecha atraviesa la garganta de John Coleman. El Half Moon remon tó el río en
busca del paso al Pacífico. Ancló en algún lugar de Albany y en un bote, el
segundo de a bordo continuó río arriba y regresó al anochecer tras haber
comprobado que el canal se estrechaba. Hudson regresó a Dartmouth y fue
retenido por los ingleses acusado de emprender una expedición en detrimento de
su propio país. Algunos mercaders holandeses enviaron un año más tarde una
expedición para explorar el segundo de los ríos descubiertos que se llamaba
Manhattes.
Establecimiento de Nueva Amsterdam:En 1613 la Compañía holandesa envía cinco barcos a remontar el río Hudson que regresaron cargados de pieles fácilmente compradas a los indios. En 1621 se funda la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales con el fin de establecer la colonia de Nueva Holanda. Se erigieron dos fuertes con puestos de intercambio comercial: uno en Nueva Amsterdam, en la isla de Manhattan, y el otro a 240 kilómetros subiendo por el río Hudson, en la actual localización de Albany, entonces llamada Fort Orange. En 1626 a los ilustres y poderosos señores de los Estados Generales de Holanda les llegó información de que todo marcha bien en Nueva Amsterdam y de que la gente de allí es de buen carácter y vive en paz. Sus mujeres han dado a luz. Peter Minuit había comprado la isla de Manhattan a los salvajes por el valor de sesenta florines. La compañía carecía de motivaciones religiosas o políticas y tenía problemas para reclutar colonos, a diferencia de las ideológicamente más atractivas colonias de Nueva Inglaterra y Virginia. Los holandeses no deseaban abandonar la próspera, tolerante y libre Holanda, recién liberada de España y por eso los primeros colonos no eran holandeses sino hugonotes franceses que aceptaron el transporte francés para huir de la persecución religiosa. El gobernador Peter Sutyvesant:Cuando el autoritario gobernador Peter Stuyvesant llegó a Nueva Amsterdam (1647) encontró casi en ruinas la administración, los recursos y la moral. Los habitantes no pasaban de 300, las casas eran muy rudimentarias y las calles estaban embarradas. Sólo 450 metros separaban un extremo del pueblo del extremo más meridional, Wall Street. Seguía acogiendo a refugiados religiosos, especialmente cuáqueros y judíos. En 1663, último año del gobierno de Stuyvesant, se estableció el primer consejo municipal. Las primeras inversiones no fueron restituidas y las arcas de la colonia eran muy pobres. En 1664 el coronel británico Nicholls tomó con cuatro barcos de guerra la colonia para Inglaterra. El rey Carlos II regaló la colonia a su hermano Jaime, duque de York y la colonia fue rebautizada como Nueva York. Los ingleses ocupan Nueva Amsterdam (1664):Ya en 1663 Jacobo [el duque de York] había encargado la navegación de cuatro barcos a lo largo de la costa africana y que se apoderasen del territorio de Nueva Holanda que estaba en poder de los holandeses. Este descarado acto de agresión estaba justificado como reacción a las "acc iones inhumanas" perpetradas en Amboyna cuatro décadas
atrás. "Ya es hora de hacerles perder la capacidad de cometer aquí las mismas
fechorías", declaró la comisión real. Al decidirse por atacar Manhattan, James
había elegido un objetivo fácil. La principal defensa de la isla, el fuerte
Amsterdam, era un bastión decrépito con los muros en avanzado estado de
derrumbe. Los cuarteles y la iglesia eran de madera y vulnerables al fuego,
mientras que casas de madera se alineaban contra los muros exteriores. Además,
el gobernador de la plaza, Peter Stuyvesant, se veía entorpecido por la falta de
armas. Los veinticuatro cañones del fuerte estaban oxidados y eran inútiles, y
la pólvora disponible era vieja y estaba húmeda. "Si empiezo [a disparar] antes
del mediodía -informó el artillero jefe-, por la tarde habremos consumido la
pólvora". Los ingleses contaban con la ventaja añadida de que su flota tenía un
aspecto mucho más impresionante de lo que valía en realidad. Mientras Stuyvesant
examinaba el Hudson desde el fuerte Amsterdam, distinguió cuatro barcos que
llevaban un total de cien cañones. Pero sólo uno de ellos, el Guinea, era un
buque de guerra. Los otros eran mercantes desvencijados que habían sido
adaptados apresuradamente antes de zarpar de Portsmouth. El número de hombres a
bordo también se había exagerado mucho. Según los informes de Stuyvesant, el
total de las tripulaciones sumaba ochocientos hombres. En realidad eran menos de
la mitad de esa cifra. Sin embargo el gobernador no se dejó disuadir y juró que
caería luchando. Pero sus
hombres habían perdido la confianza, a causa de lo que se contaba acerca de los
belicosos soldados ingleses, y nadie en Nueva Amsterdam tenía valor para la
lucha. (Giles Milton)
Rendición y consecuencias:Sin posibilidades de hacer frente a la superioridad inglesa, Stuyvesant se vio obligado a aceptar la rendición que le ofrecieron y firmó la cesión de los derechos holandeses sobre Manhattan (8 septiembre 1664), los defensores abandonaron solemnemente el fuerte portando sus armas y banderas. Los dos países entraron en una guerra marítima que duró dos años. Por el tratado de Breda los holandeses conservaron la isla de Run, una de islas de Banda, y los ingleses la de Manhattan, que prosperó con gran rapidez. Las conversaciones habían fracasado por la inicial negativa de los ingleses a ceder la pequeña isla de Run. La firma de este tratado por el que los holandeses renunciaban a Manhattan tuvo enormes consecuencias
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