YO, EL AFORTUNADO

Quién me iba a decir a mí que iba a ir a Nueva York y que allí me iba a encontrar con dos famosos españoles.

  Iba yo con mi cámara como un turista más en pleno Time Square cuando de repente, de un enorme todoterreno negro, se baja Penélope Cruz con dos amigos. En ese momento yo no me doy cuenta de que es ella y es mi madre, muy avispada, quien me dice que es la Pe de España.

   Enciendo mi cámara y empiezo a grabarla como el que no quiere la cosa, pero se da cuenta y se mete en una tienda de discos. Cojo a mi padre y le digo que se nos haga una foto. Me a acerco a ella y con voz temblorosa le preguntó  si no le importa, me mira de arriba a abajo y con aires chulescos me dice que vale pero que sea rápido. Mi padre dispara y este es el resultado.                          

 

                   

   Al día siguiente, nos fuimos a pasear cerca de Central Park después de un día agotador. Salimos de una tienda de juguetes y mi madre una vez más avistó, en este caso, al tenista mallorquín Rafa Nadal que iba cogido de la mano de su novia. Entonces seguimos el mismo procedimiento que con la Pe. Le di la cámara a mi padre y nos acercamos a Rafa. Le pregunté si le importaba que me hiciera una foto con él y me dijo: “por supuesto chaval” Y muy simpático, me cogió del hombro y mi padre capturó la imagen.

    A continuación, le deseamos suerte para el torneo que comenzaba a jugar al día siguiente. En ese momento, la gente que había en la plaza se dio cuenta de que estaba él allí y él cogió la mano a su novia y empezó a correr hasta desaparecer por la Quinta Avenida.   

     

No hay dos sin tres y un día después me encontré con el Presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps. Esta vez no lo vi en un local famoso o en pleno centro de Manhattan sino que Camps era en el mismo hotel donde yo estaba hospedado. Cuando lo vimos mi madre y yo de frente no pudimos contenernos la risa. Llevábamos en tres días tres famosos. Que por qué no le hice una foto, muy fácil, porque es un personaje que no me cae nada bien y prefiero no gastar batería de mi cámara en él.

En los días siguientes de nuestra estancia en NY, aunque hicimos todo lo posible por encontrar a algún famoso, no vimos a nadie en especial:

En la foto de la izquierda, mi madre posa delante de la joyería más famosa del mundo como si fuera la mismísima Audrey Hepburn en la película Desayuno con Diamantes.

Y bueno como no encontrábamos ningún famoso más, nos fuimos al museo de la cera y en la puerta nos hicimos esta foto con la réplica del actor.