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EL DESAYUNO
Hacer un desayuno fuerte y variado
es fundamental para nuestra salud y para nuestro rendimiento físico e
intelectual a lo largo de toda la mañana. Después del ayuno de la noche,
muchas horas sin ingerir alimento, hay que comer variado y abundante. Mucha
gente no tiene apetito a horas tan tempranas. En ese caso, a media mañana debe
tomarse algo de manera imprescindible.
Podemos desayunar a nuestro gusto:
desde el típico desayuno anglosajón (huevo,habichuelas,bacon,mantequilla,leche
o té, zumo)aunque el bacon sería mejor prescindir de él,al más común en
España y también muy completo( zumo,leche,tostadas,aceite de oliva,cereales).
Lo importante es ingerir en el
desayuno una importante cantidad de hidratos de carbono que nos darán energía.
También es muy saludable añadir al desayuno 7 u 8 almendras,excelentes para la
piel,la vista y el sistema cardiovascular o un par de nueces, también buenísimas
para el corazón.
Por último, añadir que gracias a
desayunar abundantemente llegaremos a la comida con menos hambre, por lo que
además nos ayudará a no engordar.
LA CENA
A partir de las 7 de la tarde nuestro metabolismo se ralentiza.
Nuestros órganos se ven regidos por un reloj interno, según el cual hay
momentos de máximo rendimiento y actividad, y otros de reposo de su energía.
En la medicina tradicional china, es
de siete a nueve de la noche(hora solar), la franja horaria en la cual
el estómago se encuentra en un momento de mínima energía, este es
el motivo por el cual se puede sentir la necesidad de ingerir algún
alimento, y es este el periodo de tiempo más equilibrado y saludable para
cenar, pues el sistema digestivo necesita recibir alimentos para equilibrarse.
En nuestra cultura es la cronobiología la rama que estudia los ciclos vitales
que rigen el organismo de los seres vivos.
Invertir el orden alimenticio, haciendo
desayunos más variados y generosos , y cenas más moderadas, es entrar
en armonía con nuestro reloj interno, pues es por la mañana cuando todos los
órganos están pletóricos y necesitados de un buen desayuno, y es a partir de
las siete de la tarde que todo nuestro organismo, (aunque no nos demos cuenta) ,
se empieza a preparar para el reposo, enlenteciéndose su metabolismo.
Un antiguo aforismo refleja con mucha gracia y sabiduría
este concepto:
"desayunar como un príncipe, comer como un burgués y cenar como un
mendigo".
Además de cenar moderadamente, cenar temprano garantiza una
mejor digestión y asimilación de los alimentos, evitando sobrecargar al hígado,
padecer hinchazones y flatulencias y transtornos del sueño.
EL EJERCICIO FÍSICO
Practicar ejercicio físico de forma habitual y moderada es
muy beneficioso para nuestro cuerpo y para nuestra mente.
Se ha demostrado su importancia para el control del
peso, reducción del colesterol, mantenimiento adecuado de la glucosa en la
sangre, la disminución del riesgo de enfermedad coronaria y muerte súbita, y
se está estudiando la influencia favorable que pueda ejercer en enfermedades
orgánicas como la diabetes, osteoporosis, hipertensión, alcoholismo,
tabaquismo, y enfermedades mentales como la depresión, ansiedad, psicosis, retraso mental, etc...
Lo mejor es hacer 3 o 4 horas semanales de ejercicio. Podemos
elegir el que más nos guste o el que más se adapte a nuestras capacidades:
natación, footing, aeróbic, gimnasia, fútbol, baloncesto, andar a paso rápido...
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