La escuela debe ante todo
proporcionar al niño o niña un espacio que le ayude a ampliar, organizar y
estimular los deseos de conocer, hacer, relacionarse, y sentir su progreso.
Debemos plantearnos cómo enseñar
desde una perspectiva que facilite el desarrollo de las capacidades infantiles.
Puede resultar adecuad adoptar una perspectiva globalizadora, de forma que el
aprendizaje no se produzca sólo por la suma de conocimientos, sino que sea el
producto de múltiples conexiones entre lo nuevo y lo sabido.
Esto supone proponer a los niños y
las niñas secuencias de aprendizaje, elaboración de proyectos y resolución de
problemas que tengan sentido para ellos, y que suponga un conjunto de
actividades relacionadas entre sí.
Existen distintas alternativas,
respecto a los principios de intervención, los objetivos que conseguir y la
organización del trabajo en la educación infantil.
Una de estas alternativas es la
organización del currículum a través de proyectos de trabajo mediante los
cuales se propicia una mayor participación y desarrollo de la actividad.
Partimos de los intereses del
grupo. Con la llegada de
Las mariposas son animales que
resultan atractivos por su gran colorido.
Una vez que conocemos el interés
de los niños por este insecto aprovechamos para iniciarles en el proceso de la
metamorfosis.
A través de este tema, trabajamos el medio natural, social y cultural tan importante para el desarrollo íntegro del niño.