Quentin Zastoupil (que es ese su verdadero nombre, ya que el
apellido paterno de Tarantino lo recuperó exclusivamente para su carrera
cinematográfica por sugerencia de su profesor de interpretación), nació
en Knoxville, Tennessee, el 27 de marzo de 1963. Hijo de madre soltera,
Quentin no llegó nunca a conocer a su padre, un músico llamado Tony
Tarantino; al parecer, Connie, su madre, se fugó del hogar paterno por
las presiones que sufría, y para ello se arrejuntó con el mencionado
sujeto, que la dejó embarazada a la tierna edad de 16 años. Como Tony
Tarantino no parecía tener intención de cumplir con sus deberes
paternales, Connie decidió criar al niño por si misma. Le puso el nombre
de Quentin en homenaje a Quint, su personaje favorito de la serie
televisiva LA LEY DEL REVOLVER, al que interpretaba Burt Reynolds (al
parecer, Connie creía que el nombre de Quint procedía de "Quentin").
Connie terminó sus estudios en el instituto tres años después del
nacimiento de Quentin, tras lo cual ambos se trasladaron a Los Angeles,
donde Connie conoció a otro músico llamado Curt Zastoupil, con quien se
casó. Empezo entonces a trabajar en la industria sanitaria, en la que
poco a poco fue subiendo de puesto hasta convertirse en toda una
ejecutiva. El sueldo procedente de tal puesto de trabajo sería usado
para adquirir una bonita casa en South Bay, barrio de clase media-alta
en la ciudad de Los Angeles.
Ya desde su más tierna infancia,
Quentin mostró inquietudes artísticas, y tuvo desde pequeño grandes
problemas de adaptación entre los compañeros de clase (al igual que la
mayor parte de los genios, para qué engañarnos). Era pues, un niño
bastante solitario e imaginativo. Como él mismo cuenta, a veces su madre
lo sorprendía diciendo palabrotas al jugar con sus GI Joes, y al
regañarle, Quentin respondía: "No soy yo, mama, son los personajes. Son
estos tipos, ellos dicen esas cosas".
Otro elemento presente en
la vida de Quentin desde sus primeros días fue la televisión. El actor
Steve Buscemi hablaba de Quentin tal que así: "Cuando vi PULP FICTION,
con ese niño pequeño mirando una gran televisión, él solo en la
habitación, con la tele como única amiga... Para mí, ese niño es el
propio Quentin". En las ocasiones en que su madre conseguía despegarle
de la pantalla del televisor para sacarle por ahí, solía ser siempre
para ir al cine, a ver las películas en pantalla grande. Su madre
recuerda: "En el trabajo, a veces me daban entradas para partidos de
béisbol o de fútbol americano; yo pensaba que aquello sería algo
divertido para un niño, pero no había manera de llevar a Quentin a un
partido; no quería más que ir al cine". Y desde luego, no podemos decir
que la suerte no acompañara al joven Quentin: aquella época (finales de
los sesenta, principios de los setenta) fue precisamente el tiempo de
esplendor en el cine americano en lo que a tolerancia se refiere, debido
a la ruptura con el antiguo código Hays, que llevaba en activo desde
1934. Durante un corto e intenso período de unos pocos años, en Estados
Unidos podían exhibirse películas que mostraran imágenes gráficas de
violencia y sexo sin censura alguna. Lógicamente tenían un sistema
orientativo de calificaciones por edades, pero salvo la calificación X
(limitada al cine porno y a algunos softcores europeos de terror y
sexo), ninguna calificación era estrictamente prohibitiva, es decir, que
en teoría, cualquier niño de cualquier edad podía ver cualquier película
siempre y cuando fuera acompañado por un adulto. Por su parte, Connie no
tuvo inconveniente en que Quentin asistiera a las proyecciones de toda
aquella nueva oleada de polémicas películas producidas por Hollywood.
Así, a lo largo de su infancia, Quentin tuvo ocasión de ver películas
que le marcarían para siempre, como CONOCIMIENTO CARNAL de Mike Nichols,
GRUPO SALVAJE de Sam Peckinpah, o DELIVERANCE de John
Boorman.
Respecto a la televisión, fue decisiva para transmitir a
Quentin el tipo de mentalidad que el americano medio tenía en aquella
época de guerra con el Vietnam. él mismo recuerda: "La guerra del
Vietnam y el caso Watergate supusieron un doble golpe que básicamente
destruyó la fe de los americanos en su propio país. La impresión que
recibía de mis padres según crecía era la de que todo lo que oías no
eran más que putas mentiras". Las películas favoritas de Quentin en los
años setenta rezuman ese sentimiento de desengaño: la reaccionaria TAXI
DRIVER de Martin Scorsese,las pesimistas epopeyas de zombis de George
Romero, o la abundante serie de películas sobre el Vietnam que se
generaban incansablemente, fueron las culpables de muchas de las
obsesiones cinematográficas de Quentin.
Este tipo de aficiones
eran quizás comprensibles en un niño al que su madre acostumbraba a leer
el Moby Dick de Melville en vez de los clásicos cuentos infantiles, y al
que su abuela alcohólica acostumbraba a maltratar físicamente. Suponemos
que fueron cosas como estas (y no otras) las que le hicieron dejar la
escuela a la temprana edad de quince años, ya que desde luego no fue la
falta de capacidades (Quentin era suficientemente espabilado, e incluso
obtuvo 160 puntos en el test de inteligencia del colegio). El propio
Tarantino lo recuerda: "Yo era un poco el niño tonto que no puede seguir
el nivel de la clase". Y es que al parecer Quentin tenía problemas con
todas las asignaturas del colegio (lengua, matemáticas,...). Hoy en día,
aún tiene bastantes problemas con la ortografía. Ya en la escuela, tenía
ese mismo patrón de comportamiento que hoy se le conoce, esa tendencia a
gesticular constantemente y hablar como una locomotora a unas cien
palabras por minuto, a veces hasta los extremos de lo ininteligible.
Debido a esto, sus profesores lo consideraron "hiperactivo", y trataron
de medicarlo con Ritalin, un calmante que su madre desautorizó en todo
momento. Al igual que el singular Holden Caulfield (personaje inmortal
creado por J.D. Salinger y que marcó la adolescencia de Tarantino),
Quentin se convirtió en un ávido lector, aunque no por ello mejoró sus
resultados académicos. Ni siquiera se esforzaba en intentar mejorarlos,
ya que, al igual que Holden, tenía la sensación de que el colegio no le
aportaba nada. En muchas ocasiones, ni siquiera asistía a las clases, y
se quedaba en casa leyendo, o simplemente sin hacer nada. Finalmente,
Connie le permitió dejar sus estudios a cambio de que encontrara un
empleo.
Al dejar el colegio, los pasos de Quentin se encaminaron
lógicamente hacia el mundo del cine. Pero al contrario de lo que mucha
gente cree, no fueron los guiones lo primero que llamó su atención, sino
que Quentin, a la manera del teenager común, prefirió centrarse en el
mundo de la interpretación. Así es como se matriculó a los 16 años en la
escuela de actores James Best, mayormente enfocada a la interpretación
televisiva (cómo actuar para la cámara, y ese tipo de cosas). En las
clases a las que aquí acudía, solían ensayarse sobre todo prestigiosos
textos escritos de autores como Tennessee Williams y compañía. Sin
embargo, Quentin y su pequeño grupúsculo de amiguetes en seguida se
hicieron notar en las clases, aprovechando cada oportunidad que tenían
para interpretar escenas de AL ROJO VIVO, y en general de todo el cine
policíaco de moda en los setenta. Entre estos descerebrados individuos
se hallaban dos de sus posteriores compañeros de fatigas, Craig Hamann y
Rich Turner (este último, para los más curiosos, es el tío que
interpreta en RESERVOIR DOGS al sheriff que cuenta experiencias
policiales en el baño en el que entra el Sr. Naranja). Entre otras
delirantes ideas, Quentin y sus amigos presionaban a los directivos de
la escuela para que les dejaran usar armas de fuego reales durante sus
representaciones (sobra decir que no lo consiguieron). Quentin estudió
en la escuela James Best durante tres intensos años. Absurdamente, se
costeaba las clases trabajando como acomodador en un cine porno al que
legalmente no tenía edad para asistir. Y por si esto fuera poco, vivía
en el área de Torrance y no tenía coche ni carnet de conducir, lo cual,
en una ciudad como Los Angeles (que es toda autopista) es casi como no
existir: "Tardaba tres horas en ir a la escuela, en tres autobuses
diferentes, que encima dejaban de circular a una determinada hora por la
noche. A veces, me llevaba el saco de dormir y dormía en la
escuela".
Las clases de interpretación recibidas en esta escuela
han sido el único aprendizaje cinematográfico de Quentin, que jamás ha
estudiado cine ni nada similar: "Y entonces, tras estudiar
interpretación durante años, cuando llega la hora de salir a buscarse la
vida, resulta que me doy cuenta de que lo que realmente quiero hacer es
dirigir, porque para mí era diferente que para el resto de los que
estudiaron interpretación conmigo. Yo siempre me concentré en las
películas. Sabía mucho sobre ellas, eran mi principal interés. Ellos
querían trabajar con Robert De Niro o Al Pacino, y a mí también me
habría encantado trabajar con ellos, pero lo que realmente quería era
trabajar con los directores. Quería trabajar con Francis Ford Coppola,
quería trabajar con Brian de Palma. Incluso habría aprendido italiano
para trabajar con Dario Argento".
Tras dejar la escuela de
actores, consiguió, de alguna forma que desconozco, un empleo de
cazatalentos para la industria aeronáutica en el que ganaba 1.200
dólares al mes. Como era de esperar, su nivel de vida y su poder
adquisitivo subieron considerablemente. Fue entonces cuando se compró su
primera cámara de vídeo casera y empezó a hacer sus primeros vídeos. Por
aquella época, Quentin solía devorar literalmente montones de películas
en vídeo, por lo que era uno de los más rentables clientes del videoclub
Video Archives, una especie de mega-videoclub a lo grande que había
cerca de su casa, en Manhattan Beach, y en el que contaban con una
gigantesca pantalla panorámica en la que siempre podía verse alguna
cinta que otra. Un buen día, Quentin aceptó un puesto de empleado en
dicho videoclub, sustituyendo de forma sorprendente su cuantioso
contrato con la industria aeronáutica por un trabajillo cutre de a 4
dólares la hora. Sin embargo, las experiencias aquí vividas constituyen
la verdadera lanzadera que impulsaría a Quentin, tanto moral como
económicamente, hacia la industria del séptimo arte. Tras el mostrador
de este videoclub, Quentin conoció a Roger Avary (consejero espiritual
de Tarantino durante toda su carrera como guionista, y posteriormente
metido a director con la bárbara KILLING ZOE). Entre ambos sujetos,
acabaron convirtiendo el Video Archives en una especie de café bohemio
poblado por los más diversos freaks aficionados al cine. Avary y
Tarantino programaban ciclos de cine en el videoclub, dedicándolos
mayormente a autores y cinematografías ignotas (al menos en los States,
donde hablar de directores europeos es ya todo un símbolo de erudición
cinéfila). De este modo, tuvieron lugar en el Video Archives ciclos
dedicados a directores como Akira Kurosawa o Jean-Luc Godard, así como
otros más peculiares, como el ciclo de "películas en las que las mujeres
golpean a sus maridos" (sic). Paralelamente, el Video Archives era el
punto de confluencia habitual de los cinéfagos más voraces, y no era
raro el observar allí discusiones mesiánicas sobre los más diversos
temas relacionados con el cine y la música (que es otra de las grandes
pasiones de Tarantino). Una de las discusiones más surrealistas que
tuvieron lugar aquí tuvo que ver con el verdadero sentido del tema de
Madonna Like a Virgin, discusión que Quentin incorporaría posteriormente
al guión de RESERVOIR DOGS. Tarantino recuerda aquellos días de forma
gratificante: "Acabo siendo como mi universidad. No es que aprendiera
mucho sobre películas mientras estuve allí. De hecho, si me contrataron
fue precisamente porque era, ya sabes, un loco por el cine. Pero aquello
me permitió dejar de trabajar para ganarme la vida. Trabajando en este
sitio, podía pasarme todo el día hablando sobre cine y recomendando
películas. Y me encontraba realmente cómodo, muy cómodo". Quentin se
convirtió un poco en el crítico de cine local, ya que aprendió a valorar
cada película por si misma y a buscar la película adecuada para cada
momento: <<Llegó un punto en el que los clientes, nada más entrar
por la puerta me preguntaban: "¿Qué me apetece ver hoy, Quentin?", y yo
les aconsejaba: "Bien, por ejemplo, aqui tienes STRAIGHT TIME, con
Dustin Hoffman, que es una de las mejores películas de cine negro de
todos los tiempos">>.
Los compañeros de trabajo de Quentin
no guardan un recuerdo muy distinto de él: "Aquel era uno de los pocos
lugares en los que Quentin, aceptando un trabajo como un tipo normal,
podía convertirse en una estrella. Porque era algo así como la Estrella
de la Tienda". Su propio jefe, Lance Lawson, también opina sobre él:
"Cuando algún cliente venía y me preguntaba por alguna película
desconocida, yo podía decirle quién la había dirigido, en qué año y con
qué reparto. Y luego venía Quentin y le decía quiénes eran los actores
secundarios, quién era el director de fotografía, quién era el
guionista, y con suerte, quizás hasta le representaba un par de escenas
de la película, cuyos diálogos recordaba de memoria".
Otro de los
recuerdos de aquella época, no ya tan nostálgico como los anteriores era
el del mal humor y el temperamento violento de Quentin. él mismo admite
su propia agresividad: <<En mi adolescencia tomé la decisión de
que quería ser un tipo duro. ¿Has oído alguna vez esa expresión como la
de los profesores cuando algún chaval causa problemas: "Algún día te
meterás con el tío equivocado"? Pues bien, yo tan sólo tenía esto en mi
cabeza: quería ser el tío equivocado. Quería ser el tipo con el que
algún gilipollas empieza una pelea y luego desearía no haberlo hecho.
Sabía que el primero en golpear es el que tiene más probabilidades de
ganar la pelea, por lo que cuando parecía que iba a surgir una pelea, yo
sencillamente golpeaba al chaval de lleno en la cara e iba dejándolo
fuera de combate. Me convertí en mi peor enemigo, porque luego la gente
intentaba joderme, debido a que era uno de esos tipos duros. Para cuando
tenía 22 años ya estaba bastante fuera del sistema>>. Por su
parte, Roger Avary recuerda una anécdota a este respecto: <<Un
cliente entró en el Video Archives, donde trabajábamos Quentin y yo.
Vino a devolver una cinta con tres meses de retraso. Quentin le dijo que
iba a costarle una pasta por las fianzas del retraso. El tío dijo: "Oh,
eso es mucho dinero, así que me quedaré con la cinta", y se dispuso a
salir de la tienda. Bien, pues Quentin fue detrás del tipo. Quentin, con
todo su peso, se lanzó directo al pecho del tío y lo empujó fuera.
Siguió empujándole y empujándole. Y el tipo era muy grande. Lo que
ocurre con Quentin es que no tiene miedo de ese tipo de cosas. Sabe
cuidar de si mismo. Ha vivido en algunos de los peores
barrios>>.
Y es en estas circunstancias cuando Quentin
decide que su futuro tendrá que ver con las películas, y en concreto,
con la narración de historias. Así que sin quererlo ni beberlo, se saca
de la manga un guión basado en una idea de su amigo Craig Hamann. El
guión se titulaba MY BEST FRIEND’S BIRTHDAY, y contaba la historia de un
tipo que contrataba a una prostituta como regalo de cumpleaños para su
mejor amigo (¿os suena? :)). Ya en este guión (que posteriormente, tras
evolucionar mucho, acabaría convirtiéndose en lo que hoy conocemos como
AMOR A QUEMARROPA) se veía claramente el estilo de Tarantino, o lo que
es lo mismo, un cine popular influenciado a partes iguales por la
Nouvelle Vague y por las pelis de motoristas de los auto-cines. Las
referencias a películas, series de TV, productos de consumo americano,
etc.... eran ya marca de la casa. Incluso hay un personaje que desiste
de suicidarse por ver un episodio de LA FAMILIA PARTRIDGE. El personaje
lo interpreta el propio Tarantino, hablando directamente a la cámara:
<<Me sentía triste y deprimido, pero por ninguna razón en
concreto, tan sólo esa nube oscura sobre mi cabeza. Iba a suicidarme.
Iba a suicidarme de verdad. Iba a ir al baño, iba a llenar la bañera de
agua caliente e iba a cortarme las venas. Iba a hacerlo de verdad. Y que
un niño de tres años piense una cosa así es deprimente... ¿Sabes qué fue
lo que me salvó?.... Fue LA FAMILIA PARTRIDGE. Iba a empezar LA FAMILIA
PARTRIDGE y yo tenía muchas ganas de verlo, así que me dije, "De
acuerdo, voy a ver LA FAMILIA PARTRIDGE y luego me suicidaré". Pues
bien, lo vi, y era un episodio realmente divertido, era ese en el que
Danny se mete en líos con la banda. Y, eh... bueno, después no me sentía
con ganas de suicidarme. Todo aquello funcionó de un modo u
otro>>. Evidentemente, se notaba que todo el guión estaba escrito
por un principiante novato, pero en fin, aquello era lo que había. Así
que Quentin, emulando a un Ed Wood de la nueva generación, y con una
confianza y una ilusión desbordantes, pretende sacar adelante un guión
que él cree magistral, con unos medios paupérrimos y un equipo inexperto
(aunque claro que él no le da mucha importancia a esto
todavía).
El rodaje de MY BEST FRIEND’S BIRTHDAY sería
comparable a la famosa epopeya amiguetil que el director Peter Jackson
llevó a cabo en MAL GUSTO. Para empezar el equipo estaba integrado por
Quentin y sus amigos del videoclub y de la escuela de actores, a quienes
había embaucado para que curraran gratuitamente en su película. El
mencionado Craig Hamann encarnaba a Mickey, el amigo que cumplía años,
mientras que el propio Quentin hacía el papel de su amigo Clarence. El
presupuesto del film era inexistente (se iba comprando sobre la marcha
lo que era necesario); se rodaba con película de deshecho (probablemente
caducada), en cutre-16 mm., y con una cámara Bolex de las antiguas que
encima estaba sin blindar, por lo que había que amortiguar las
vibraciones en plan casposo con unos cartones. Tanto el equipo técnico
como los actores (en muchos casos las mismas personas) eran
absolutamente inexpertos en esto del cine, por lo que el rodaje terminó
siendo toda una odisea. De hecho, dicho rodaje se prolongó durante tres
largos años, tiempo durante el que los actores se cortaban el pelo, se
afeitaban, variaban de peso considerablemente... y claro, a efectos de
lenguaje cinematográfico, esto repercutió en innumerables fallos de
raccord y continuidad (el mismo actor, en diferentes planos de la misma
secuencia, podía aparecer pálido y luego bronceado). Ni que decir tiene
que el producto resultante, de poco más de una hora de duración, no fue
precisamente una obra maestra ni mucho menos. Además de los fallos
técnicos, la peli estaba torpemente narrada, y resultaba (según quienes
la han visto) realmente aburrida. Sin embargo, la experiencia fue
infinitamente valiosa para Quentin, ya que fue en el rodaje de MY BEST
FRIEND’S BIRTHDAY donde aprendió a desempeñar su trabajo en una
situación extrema, afrontando las dificultades económicas y
solventándolas buenamente como podía.
A lo largo de los tres años
que duró el rodaje de MY BEST FRIEND’S BIRTHDAY, Quentin fue escribiendo
un guión personal mucho más denso y elaborado, que partía básicamente de
la misma idea que su película anterior. Fue el guión que acabó
posteriormente convertido en AMOR A QUEMARROPA, pero eso aún Quentin no
lo sabía. Por aquel entonces el guión se titulaba THE OPEN ROAD, y
contaba la historia de un joven al que un amigo suyo envía una
prostituta como regalo de cumpleaños. Posteriormente, el chico y la
prostituta se acaban enamorando y desafían al chulo de ella, robándole
un maletín de heroína y emprendiendo una huida desenfrenada al estilo de
la road movie tradicional, convirtiéndose en dos violentos rebeldes que
viven según su propia moral, matando y asesinando. A partir de ahí,
Quentin dividió el guión en dos historias: THE OPEN ROAD se centraría
sólo en la primera parte, con los personajes de Clarence y Alabama,
mientras que la segunda parte, con violentos asesinatos al más puro
estilo MALAS TIERRAS, acabaría convirtiéndose en lo que hoy conocemos
como ASESINOS NATOS.
La primera persona que confió en el talento
de Quentin como guionista fue la manager Cathryn James. Ella fue quien
le consiguió sus primeros papeles en el cine y la televisión, si bien
éstos más bien brillaron por su ausencia. El Curriculum que Tarantino
entregó a su agente era cuando menos sorprendente: entre muchos otros
datos falsos, figuraba que había intervenido como actor en EL REY LEAR
de Jean-Luc Godard (dato que Tarantino incluyó porque estaba seguro de
que nadie habría visto ni conocería la película), y que había
interpretado a uno de los motoristas en ZOMBIE de George Romero (dato
que aportó debido a que uno de los motoristas que aparecen al final de
la película se parece a Tarantino). El hecho de que al rodarse estas
películas Quentin tuviera unos 16 años no pareció disuadirle a la hora
de introducir información tan engañosa en su Curriculum
Vitae.
Cathryn James comenzó a mover el guión de THE OPEN
ROAD por diversos estudios sin obtener ningún éxito. Hay que mencionar
aquí que Tarantino no sabe escribir a máquina, por lo que siempre
escribe sus guiones a mano y luego se los da a alguien para que se los
pase a máquina. Por aquel entonces, Quentin no podía permitirse pagar
servicios de mecanografía, así que redactó el guión a mano y con una
letra pésima e indescifrable, en papeles de diferentes tamaños y
colores, para mayor estupor de los productores que lo recibían. En una
ocasión, un productor envió a Cathryn James la siguiente respuesta tras
recibir el guión de THE OPEN ROAD:
Querida Cathryn de los
cojones:
¿Cómo te atreves a mandarme esta puta mierda? Tienes que
haberte vuelto majara. ¿Quieres saber qué impresión me ha causado? Ahí
tienes tu puta muerda, quédatela. Y que te follen.
Sin embargo,
nunca se sabe lo que puede depararnos el destino y para sorpresa de
todos, resultó que el productor Stanley Margolis quedó impresionado por
el guión de Quentin (a pesar de su presentación), y se interesó en
adquirirlo. Quentin, si bien accedió a vendérselo, hizo algunos intentos
por convencer a Margolis de que le dejara dirigirlo. Como garantía de su
talento, mostró a Margolis una copia de su film MY BEST FRIEND’S
BIRTHDAY. Tras visionarlo, de horrendo que le pareció, Margolis puso a
Quentin de patitas en la calle, aunque no sin antes darle un consejo que
le sería útil en el futuro: "Hijo mío, nunca enseñes a nadie esa
película si quieres convencerle de tu talento como director". Quentin
cobró su cheque y se quedó con una opción sobre el guión, aunque resultó
que al igual que pasaría con sus guiones para ASESINOS NATOS y ABIERTO
HASTA EL AMANECER, la película no se realizaría hasta después del éxito
de RESERVOIR DOGS, por lo que no vio ni un centavo hasta entonces. E
incluso entonces, no recibió por el guión más que lo mínimo estipulado
por el sindicato: 50.000 dólares en conceptos de derechos de
autor.
Tras estos avatares, Quentin se muda a otro apartamento y
decide buscar trabajo en el mundo del cine haciendo lo que sea. Sin
embargo, no le da tiempo siquiera a decir "esta boca es mía" para cuando
unos policías lo despiertan en plena noche y lo arrestan por no pagar
sus multas de aparcamiento. Entonces pasa una semana en la cárcel, en
una celda que comparte con otros 28 presos. Esta experiencia le impacta
profundamente y le impulsa a escribir el guión de ASESINOS NATOS, que
luego consigue vender sin mayor percance, aunque Oliver Stone lo
cambiara finalmente de arriba a abajo. él mismo cuenta lo que ocurrió
con aquel guión: "Así que había escrito ASESINOS NATOS. Toda mi
mentalidad era algo así como: de acuerdo, he escrito ASESINOS NATOS y
voy a rodarla por medio millón de dólares. Pero al igual que pasó con
AMOR A QUEMARROPA, pasaba el tiempo y nadie se preocupaba de rodar la
película. Me tiré así un año y medio. Finalmente, me convencí de que
nadie iba a darme dinero para hacer una película, aquello no iba a
ocurrir. ¿Por qué habrían de dármelo?". Estas convicciones le hicieron
darse cuenta del fallo que había cometido con los dos guiones que había
escrito hasta la fecha: habían sido escritos para rodarse con un
presupuesto mínimo de un millón de dólares, si no más. La única forma
que tendría de conseguir dinero sería planear un proyecto que se pudiera
rodar con unos 30.000 dólares. Ese proyecto sería RESERVOIR DOGS. El
caso es que por el momento, acabó cansándose de esperar a que le dejaran
dirigir ASESINOS NATOS, y terminó por pasarle el muerto al productor
Rand Vossler, por aquel entonces bastante relacionado con
Tarantino.
Tras salir de la cárcel, y a la vez que escribía el
citado guión, tuvo también ocasión de participar como extra disfrazado
de Elvis Presley en un mítico episodio de LAS CHICAS DE ORO. Pero lo que
verdaderamente ilusiona a Quentin no es eso, sino la llamada por parte
del reputado artista de FX Robert Kurzmann, pidiéndole que escriba un
guión sobre una idea que pretende llevar a la pantalla. Se trata de una
road movie con vampiros que en principio promete ser totalmente
desquiciada, y que será la película que más tarde hemos llegado a
conocer como ABIERTO HASTA EL AMANECER. Como el guión de Tarantino no
parecía ser demasiado bueno, el proyecto no vio luz verde hasta 1995,
cuando el nombre de Tarantino era ya una garantía de calidad. Además,
parece ser que hubo de por medio una especie de trato según el cual
Quentin se comprometía a escribirles el guión sin cobrar nada, si luego
ellos se comprometían a hacerle gratuitamente los FX de su primera
película, cosa que Kurzmann y sus compañeros hicieron gustosamente,
firmando los sencillos FX de RESERVOIR DOGS. No obstante, parece ser que
Quentin sí que llegó a cobrar 1.500 míseros dólares por su guión
(supongo que de forma simbólica), lo que le sorprendió gratamente, ya
que era la primera vez que alguien le ofrecía dinero por escribir (sin
ver antes un guión ya escrito, quiero decir).
La historia sobre
cómo se gestó un film como RESERVOIR DOGS podéis leerla en la sección
dedicada a la película en cuestión. Y el resto de la historia es bien
conocida por todos: RESERVOIR DOGS se convierte en la cult-movie
definitiva para todos los aficionados al cine a lo largo y ancho del
globo terráqueo, y las diferentes productoras comienzan a llevar los
guiones de Quentin a la pantalla, resaltando, en un caso único del cine
moderno, el nombre del guionista como atractivo de la producción.
Además, la empresa Miramax, filial de la Disney, se atreve a producir
PULP FICTION, dejándole a Tarantino meter baza con su compañía A Band
Apart (nombre cogido de una película de Jean-Luc Godard, para más
señas). Dicha compañía también tendrá tajada en otros films como ABIERTO
HASTA EL AMANECER, KILLING ZOE, TU ASESINA QUE NOSOTRAS LIMPIAMOS LA
SANGRE, FOUR ROOMS y JACKIE BROWN, todas ellas escritas, producidas o
dirigidas por Tarantino. Tras acumular todo tipo de premios y halagos
con PULP FICTION, Tarantino estrenó JACKIE BROWN, un retorno a la
blaxploitation de los setenta pero sin perder el estilo que caracteriza
al maestro de Knoxville, si bien algunos de sus seguidores parecen
haberse sentido decepcionados por la falta de la violencia y el humor
kamikaze que definen el resto de sus obras.