ARTE DEL SIGLO XIX

1.El siglo de las revoluciones: contexto histórico.

                    El siglo XIX fue una época de profundas transformaciones políticas, sociales, económicas y culturales. En Inglaterra a mediados de siglo XVIII, Revolución Industrial, que modificó no sólo la economía, sino también la demografía, las relaciones sociales y los hábitos y costumbres de toda una sociedad.

1.2.Contexto político.

                    Desde el siglo XVIII, en la mayoría de los países europeos gobernaban monarquías absolutistas, que se vieron sustituidas en el siglo XIX por otras formas de gobierno en las que no sólo los monarcas, sino también la sociedad, tuviera derecho particular en la toma de decisiones políticas. Inglaterra fue el primer Estado que permitió a la burguesía intervenir en la política. Los principios ideológicos y filosóficos de la Ilustración se intentaron aplicar por primera vez en las colonias inglesas de Norteamérica y en Francia.

- De la Revolución Francesa al imperio napoleónico.

- Las revoluciones burguesas.

- Las unificaciones de Italia y Alemania.

- Imperialismo.

2.La arquitectura historicista.

                    Entre los revivals figuran el neoegipcio, el neoindio, el neogriego y el neogótico.

2.1.El neogótico.

                    El estilo neogótico, sus principales teóricos fueron, en Inglaterra encontramos a  John Ruskin y Eugène Viollet-Le-Duc, también lo encontramos en Francia y Alemania.

2.2.Otras corrientes historicistas.

                    Las neoegipcias, neochinas y neoindias. El neobarroco. En España, predominó el estilo mudéjar.

3.La arquitectura de los nuevos materiales.

                    La aparición de los nuevos materiales, vinculada a la Revolución Industrial, implicó cambios sustanciales en el modo de construir. El hierro, el hormigón armado, el cristal, y el acero, permitieron desarrollar una arquitectura muy diferente de la historicista.

                    El desarrollo de la arquitectura del hierro se vio directamente relacionada con las nuevas necesidades constructivas que demandaba una sociedad industrializada. Se precisaban vías férreas, puentes, estaciones, fábricas, escuelas, hospitales,  mercados y bibliotecas. Además, era necesario construir estos edificios deprisa y a bajo coste, lo que exigía soluciones atrevidas sólo posibles utilizando los nuevos materiales.

                    El primer puente de hierro fue el que Abraham Darby y Thomas Pritchard levantaron en 1777 sobre el río Seven. Sobresalen el puente sobre el río Tweed, sobra de Brown, y el puente de Clifton sobre el río Avon en Bristol, de Brunel.

                    Si al principio el empleo del hierro estuvo vinculado a la construcción de puentes, más tarde se utilizó para las construcciones ferroviarias, como la de Saint-Lazare, en París, de Labrouste o la de Paddington. Las estaciones de ferrocarril exigían amplias superficies cubiertas.

                    En la segunda mitad del siglo, el hierro, junto con el cristal y el hormigón armado (material que no presenta el problema de la dilatación del hierro y es más baroto que aquél, además de permitir su fabricación en molde), se emplearon edificios de carácter público como mercados, museos, teatros y bibliotecas. Un ejemplo, es la biblioteca de Sainte-Geneviève en París, de Labrouste. La obra maestra de Labrouste es la Biblioteca Nacional, en la que destacan la sala de lectura y la sal de reserva, cubierta esta última con un techo de cristal y en la que todas las estructuras quedan a la vista.

                    En cuanto al vidrio, los progresos técnicos en la fabricación de este material permitieron elaborar planchas de vidrio más grandes y resistentes. Gracias a ello se pudieron construir, combinándolo con el hierro, grandes superficies de techos y paredes transparentes, así como grandes ventanales. La combinación de hierro y cristal fue especialmente útil en la construcción de invernaderos como el del Jardín de Plantes, realizado por Rouhault.

                    A España, también llegó la innovación que suponía el empleo de estos materiales. La obra pionera fue el Gran Salón de los Campos Elíseos (Barcelona). Imitando el mercado parisino se levantó en Barcelona el del Born. También se construyeron estaciones de ferrocarril como la de Atocha en Madrid. En esta ciudad también se erigió el Museo Arqueológico Nacional.

3.1.Las exposiciones universales.

                    Durante el siglo XIX se sucedieron exposiciones universales cuyo objetivo era dar a conocer los avances técnicos, comerciales y artísticos. Las exposiciones se convirtieron en le marco idóneo para el triunfo y la difusión de la nueva arquitectura.

                    La Primera Exposición Universal se celebró en Londres en 1851. Joseph Pastón, construyó el Cristal Palace.

                    El éxito de esta construcción fue tal que todos los países organizadores de las posteriores exposiciones se inspiraron el él para construir pabellones.

                    Las exposiciones universales se sucedieron por Europa y Norteamérica. La más importante fue la celebrada en París en 1889, conmemorando el centenario de la Revolución Francesa. Estaba formada por un conjunto articulado de pabellones, entre los que estacan la galería de las Máquinas y la torre Eiffel. Esta última que lleva el nombre de su constructor Gustave Eiffel, es una obra de 300 metros que, aunque fue construida para ser desmontada tras la Exposición, acabó convirtiéndose en le símbolo de la ciudad parisina.

4.La escuela de Chicago.

                    A finales del siglo XIX se observa un paulatino rechazo a las obras de tipo historicista, especialmente en EEUU. Este país y concretamente Chicago, se convirtió en el pionero de la auténtica arquitectura utilitaria y racionalista, necesaria en unas ciudades en que el desarrollo industrial y el rápido crecimiento poblacional exigían soluciones rápidas y económicas a las nuevas necesidades. Además la nueva ventaja de poder edificar sin tener forzosamente como referencia las construcciones del pasado.

                    A principio de siglo XIX Chicago era una pequeña aldea, la mayor parte de ella construida en madera. A mediados de siglo, Chicago se convirtió en el centro del comercio de EEUU, y su población crecía vertiginosamente. Tras el incendio de 1871, que arrasó gran parte de sus edificios, se hizo necesario reconstruir la ciudad. Se desechó la madera y se utilizó desde entonces el hierro y hormigón armado para levantar oficinas, viviendas, hoteles y almacenes. El nuevo Chicago se construyó con edificios que empleaban los nuevos materiales, nuevas tecnologías y nuevos tipos de edificios, entre los que destacan los rascacielos.

4.1.Una nueva forma de construir: el rascacielos.

                    Una serie de coincidencias económicas y técnicas favorecen la aparición del rascacielos: el aprovechamiento máximo de los solares debido a la especulación del suelo edificable, el invento del ascensor y, sobre todo, la introducción de las estructuras de armaduras metálicas. De esta manera se pudo superponer pisos sin tener que dar excesivo grosor a los pilares de los pisos bajos y abrir vidrieras casi continuas en las paredes.

                    Entre los arquitectos que conformaron la llamada escuela de Chicago, que pretendía crear una estética propia, destaca Louis H.Sullivan, en cuya obra la funcionalidad se impone a la estética. Sus construcciones consiguen conjugar verticalidad y proporcionalidad, además de suprimir prácticamente la ornamentación, lo que lo convierte en un precedente del racionalismo del siglo XX. Sus obras más destacadas el auditorio de Chicago, construido junto con Dankmar Adler. En la fachada emplea el almohadillado en los tres pisos inferiores.

                    Los rascacielos de Sullivan y Adler se caracterizan por la contraposición entre la verticalidad de los pisos intermedios y la horizontalidad del basamento y el ático. Asimismo se dará una perfecta coherencia entre la organización interna y la fachada del edificio.

                    Otros arquitectos son William Le Baron Jenney, autor de el Home Insurance building, de doce pisos, el primero edificio construido en Chicago sobre un esqueleto completo de metal. Daniel Hudson Burnham y John Root son autores del más alto edificio de la vieja Chicago, el Reliance building y del Flatiron de Nueva York.

5.EL modernismo.

                    El modernismo fue un amplio movimiento artístico que vivió su período de máximo esplendor entre 1890 y 1910. Esta corriente, que recibió diferentes denominaciones según los países (art nouveau en Francia, modern style en Inglaterra, Jugendstil en Alemania, Sezessionstil en Australia, style liberty en Italia), surgió en distintos puntos de Europa, y daba respuesta a las necesidades de una burguesía enriquecida con la industria y el comercio que buscaba un arte enraizado en el pasado, pero más elegante y de mayor calidad que el ofrecido por los artistas historicistas o los ingenieros del hierro y cristal.

5.1.Características generales de la arquitectura modernista.

                    Aunque cada artista desarrolló su propio lenguaje expresivo, en todos ellos hubo un deseo de dar rienda suelta a la fantasía y a la creatividad.

                    El antecedente más claro es el movimiento inglés Arts & Crafts, cuyo principal representante fue William Morris, que propugnaba una revalorización de lo artesanal frente al maquinismo y realizó objetos decorativos y muebles empleando procedimientos artesanales. Ello acabó encareciendo aquellos productos.

                    El modernismo trató de limitar los procesos y las formas de la naturaleza. De ahí que abundaran las líneas curvas y ondulantes que recuerdan a las olas del mar, a las algas, a los largos cabellos femeninos. También era frecuente la representación de determinadas flores (lirios, amapolas, tulipanes) y determinados animales (pavos reales, libélulas, cisnes, mariposas)

                    El deseo de los artistas modernistas de unificar las artes salvando la tradicional distancia entre las denominadas artes mayores y menores les llevó a diseñar no sólo el edificio, sino todo lo que contenía: muebles, lámparas, alfombras. En la arquitectura modernista predominó la perfecta adecuación entre la estructura del edificio y su ornamentación.

                    En Europa distinguimos dos tendencias modernistas: el Modernismo ondulante, desarrollado en Francia, Bélgica y España; y el modernismo geométrico, de líneas rectas y planos perpendiculares, cultivado en el Reino Unido y Austria.

6.2.El modernismo español.

                    Cataluña fue el foco más importante del modernismo español. A ello contribuyó la existencia de una burguesía dinámica, culta y nacionalista, vinculada a la industria. El movimiento conocido con el nombre de Renaixença pretendía el resurgimiento de la cultura catalana, por lo que se desarrolló básicamente en el campo artístico-arquitectónico, pues en su deseo de recordar la época de mayor esplendor catalán, introdujo elementos historicistas, sobre todo relacionados con el gótico.

                    La figura más representativa fue Antonio Gaudí. En sus primeras obras se observa cierta influencia historicista. Así, el empleo del ladrillo y la policromía de los azulejos en la casa Vicens de Barcelona la vinculación al neomudejarismo. Para el industrial y mecenas, Eusebio Güell, Gaudí realizó algunas de sus mejores obras, entre ellas el Parque Güell de Barcelona, obra de gran imaginación adaptada a la topografía accidentada de la zona y en perfecta armonía, en color, línea y textura, con la naturaleza.

                    En el palacio episcopal de Astorga, la casa de los Botines en León y el colegio de las Teresinas de Barcelona, Gaudí representó recuerdos medievales y, más concretamente, góticos, tales como las elevadas torres con agujas y pináculos decorados múltiples ventanales.

                    En el ensanche de Barcelona, Gaudí realizó la casa Batlló, de paredes onduladas y columnas en forma de hueso, y la casa Milá, conocida como La Pedrera en alusión a su principal material, la piedra. Su interior, de techos y paredes ondulados, presenta habitaciones en ángulos agudos y obtusos que rompen con la ortogonalidad. Sin embargo, la culminación de los conocimientos que Gaudí tenía sobre urbanismo, arquitectura e ingeniería y cómo estas tres disciplinas se pueden combinar en una obra de arte, se da en su inacabado templo de la Sagrada Familia (iniciada en 1883), verdadera síntesis de expresividad y simbología.

                    Además de Gaudí, encontramos a modernistas catalanes, sobresalen las figuras de, Lluís Doménech i Muntaner y Josep Puch i Cadafalch, que dedicó parte de su vida profesional al estudio y a la restauración de los edificios medievales catalanes, lo que influyó en su obra con acento neogótico, la casa de les Punxes.

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